Carta de los Reyes Magos a un soñador solitario

Querido Amigo:

Llevamos muchos años unidos a través de las cartas que escribes cada navidad por estas fechas. En ellas, de pequeño, te atrevías a pedir cosas fantásticas que la fortuna no había puesto a tu alcance. Hubo cartas en las que pedias amores imposibles; cartas para sacarte de un apuro y cartas con el sencillo pero maravilloso deseo de un poco de paz y cordura para el mundo. La verdad es que estuviste escribiendo hasta bien entrada la juventud, suponemos que te sentías un poco raro haciéndolo, pero nos escribiste tato cuando eras niño como cuando fuiste padre.

Lo cierto es que llegó un buen día en que dejarte de escribir, desilusionado o escéptico tal vez, y llegaste a pensar que el destino no trae regalos y que poco puede sucederla al hombre que no sea capaz de lograr por si mismo, y claro está, visto lo visto, parece que esta humanidad no tiene remedio.

Alguna vez volviste a escribir como antaño, deseando creer en el Misterio, no ya tanto para pedir sino alzándote de puntillas sobre ti mismo, y mirando cara a cara al cielo desear poseer la fuerza que late en el universo y que intuyes late también en tu interior, la fuerza que plasma los sueños y puede transformar el mundo.

Fue a partir de ese momento que empezaste a descubrir nuestros secretos dones, nuestros nombres ocultos: Voluntad, Amor e Inteligencia, y volviste a escribir tu carta cada año, ahora no para pedir milagros sino oportunidades, que te permitieran trabajar por un mundo mejor poniendo en marcha tu secreto. Desde entonces te has alzado, caído y vuelto a levantar muchas veces en este sendero vital de transformaciones interiores y exteriores.

Hoy te escribimos nosotros a tí, en un tiempo donde para muchos la esperanza parece haber muerto, y el hombre, enmascarado en tana hipocresía, es un lobo para el hombre.

Sin embargo queremos que nos ayudes a restablecer la confianza en el propio ser humano, en su propio renacimiento, de lo contrario la soledad ahogará a cada individuo en una oscura sombra.

Haz de saber que cada individuo es un centro de creación, un días menor ensayando su poder de sabiduría, belleza y amor, como una estrella generadora de luz, y esa luz, esa fuerza constructora, está latente incrustada en el mismo centro de su laberinto interior.

Descubre tu propio valor y ayuda a los demás a hacer lo mismo. Que cada cual haga sonar su propia nota fundamental y se una a esta sinfonía de esfuerzos y sueños para mejorar el mundo. Afinad cada cual vuestro instrumento pero no toquéis solos. Aunque cierta soledad es buena para hallar fuentes de inspiración, trabajad juntos y reid juntos.

Créenos, la humanidad tiene un inmenso tesoro, un tesoro hecho de la misma luz con que el universo ha tejido su sinfonía de estrellas, y ahora debe sacarlo a relucir por la fuerza de su voluntad.

Querido amigo, somos conscientes del grande y mágico compromiso que te pedimos:

Levanta un altar en tu corazón con un fuego perpetuo a esta trinidad: La Belleza, La Verdad y el Bien. Solo en presencia de ambas tres potencias podrá haber verdadera justicia y por tanto Paz y Felicidad para los seres humanos.

Consérvate bueno.

Sus Majestades los Reyes Magos

Miguel Angel Padilla – Diciembre de 2015

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