El amor: una fuerza primordial

“El amor no es una actitud contemplativa de derrota sino una fuerza tremenda que une las cosas y las mantiene” (Jorge Ángel Livraga).

            La frase que precede es una de las ideas más completas sobre el amor que aprendí de mi maestro, el profesor Livraga, hace ya bastantes años. Esta afirmación contiene la idea de unidad y de fortaleza, de la unión que también planteara Platón al profundizar sobre uno de los temas más universales y a la vez más difíciles de abordar: el amor.

La mitología griega colocaría el amor como potencia primigenia, Eros el Mayor, una de las primeras divinidades que aparecería en la gestación de universo, que mantiene la unidad esencial de ese cosmos que, más allá de las infinitas formas y grados en que manifiesta la vida, sigue siendo uno en esencia y destino.

Una fuerza… Realmente el amor es una fuerza tremenda que promueve la unión de la vida haciendo salir a las partes de su aislada existencia para buscar la vida compartida e integradora, la esencia común que nos permite dejar de ser seres separados para unirnos en una realidad que nos trasciende.

En nuestra condición humana, vivimos el amor desde diferentes planos de conciencia: desde la unión de los cuerpos que buscan perpetuarse, la amistad que comparte aficiones y afectos, el amor por los hijos y la pareja que se manifiesta en cuidados y atenciones inegoístas, hasta el amor intenso a los demás y a la vida, que busca y se entrega al bien percibiendo la unidad pararracional que nos hace ser parte de un todo, una gran familia, y que se expresa en fraternidad, respeto por la vida y bondad.

En todos los casos el amor es un trascender la propia esfera individual de intereses para integrar la de los otros. No es un olvidarse de uno mismo, sino un pasar del “yo” al “nosotros”.

Hay amor en todos los seres humanos, como lo hay en todas las manifestaciones de la Naturaleza. Aunque a veces pueda parecer lo contrario, el amor está latente en toda persona, aunque parezca adormecido o sepultado por un gran egoísmo. En ocasiones ese amor solo necesita de sencillos afectos para desplegar su poder y elevarse a la generosidad y la entrega, de la que huyó refugiándose en una falsa idea de supervivencia generada por los golpes del destino.

Realmente esta fuerza primordial se encuentra presente en todo lo manifestado.  Hay amor en la danza armónica de los astros, en el flujo evolutivo e integrador de la vida.  Hay amor al contemplar y reconocer íntimamente la belleza de una flor. Hay amor en la indignación ante la injusticia y la compasión ante el dolor ajeno. Hay amor al querer ofrecer lo mejor de nosotros mismos en nuestro trabajo y nuestras relaciones. Hay amor al sacrificar algo de nosotros mismos por el bien de los demás. Hay amor al perdernos en los ojos infinitos de otro ser humano y sentirnos uno con él.

Ciertamente en el amor se dan cita la bondad, la justicia y la belleza. Tal vez ninguno de estos valores excelsos pueda darse sin el otro a riesgo de perder su verdadera cualidad, como si fuesen destellos de un prisma esencial al ser atravesado por la Luz Una.

La mágica relación entre belleza y amor es ancestral.

La belleza suscita el amor y el amor mueve a la belleza.

¿Por qué la contemplación de formas, actitudes o ideas bellas despierta en el ser humano un impulso de unión, de posesión del ser que encarna esa belleza? Quizás la natural armonía que se expresa en la belleza resuena en nosotros como un mensaje intuitivo de que la perfecta relación, la unidad es posible, y que esa armonía es éxtasis y felicidad.

El deseo de poseer lo que amamos no es sino una búsqueda ciega de completura hacia afuera, no es dación todavía, pues ese amor es un amor “mendigo” que no ha descubierto su verdadera riqueza. Solo cuando se revierte en busca del tesoro interior, solo cuando se transforma en auténtica posesión de nosotros mismos se vuelve al mundo como dación compartida y el amor “mendigo” se convierte en amor que da, encontrando en los demás la misma maravillosa esencia que uno halló en sí mismo. De alguna forma, nos elevamos a la región de Venus Urania, el amor celeste de estrellas luminosas, desde la región de Venus Pandemos, el amor que mendiga en la tierra lo que tiene en sí mismo.

Sin embargo, ese deseo de posesión es un proceso natural del alma todavía apegada a las sombras y las formas. Al enamorarnos de lo que nos rodea y querer poseer su secreto, vamos descubriendo que los vínculos han de ser despertados dentro. De la búsqueda de la belleza de los cuerpos vamos a ir descubriendo la de las formas, y de ellas a la de los sentimientos e ideas, hasta que alguna vez alcancemos a percibir la belleza natural del espíritu. Ese enamorarse requiere el ir despertando el ojo interno que, tarde o temprano, reconocerá la esencia del todo en nosotros mismos.

En este proceso el amor elevado trasfiere serenidad. En su seno se disuelven el egocentrismo y su fruto, el egoísmo, para abrirnos al descubrimiento del mundo, los demás seres y nuestra maravillosa integridad en su unidad esencial. Al alzarnos sobre nuestros egoístas intereses, se abren paso potencialidades de una naturaleza superior que duerme en nosotros y que nos permiten acceder a realidades que nos estaban ocultas. El amor despierta un ojo que permite ver una belleza y una realidad más profunda e íntima de los seres y la vida. Por ello el amor, desde de los viejos misterios, se nos dijo que era la llave que abría todas las puertas, la piedra filosofal que trasformaba el plomo en oro.

Sin amor no hay desarrollo.

De alguna manera, sabemos que nuestro progreso y evolución individual están en muchos sentidos ligados al desarrollo de la humanidad, al todo al que pertenecemos, al que damos y del que recibimos. El elemento real que une y hace fértiles a las sociedades no es el mero intercambio sino el amor, el verdadero “cemento”  que une el maravilloso edificio de los pueblos. Solo los que aman construyen realmente, integran, hacen crecer: Los que no, los egoístas, los resentidos, se alimentan de la vida que los demás generan, o la destruyen por desesperación, ignorancia o miedo.

Sin amor no hay desarrollo, porque, ciertamente, activa nuestras cualidades más humanas vitalizando la voluntad y la inteligencia. Ambas se vuelven sin el amor destructivas y desintegradoras (como el amor sin la inteligencia se vuelve torpe e incluso dañino, y sin la voluntad, débil y pasivo).

Solo la tríada de Voluntad-Amor-Inteligencia puede generar un desarrollo integral y sostenido de las sociedades humanas.

Esta es una ley ancestral donde la mencionada tríada activa lo mejor de los seres humanos para construir de forma armónica un mundo bueno: con leyes justas; con una convivencia en paz; con una economía sana; y con unas costumbres saludables.

Así se configura un septenario que completa el marco ideal de vida en común.

Un gobierno que no encarne la tríada no puede generar los cuatro pilares mencionados.

¿No es precisamente la ausencia de amor uno de los factores esenciales que están desequilibrando nuestro presente?

No hay amor si prevalece nuestro interés personal por encima del bien común. Sin embargo, a veces nos preguntamos si es posible conciliar la renuncia a uno mismo con el despertar de la propia individualidad.

El amor no busca anularnos como personas para disolvernos en una idea de unidad inconsciente, homogénea, que no ha despertado la noción de su propia existencia. El ideal del amor es una comunión de individuos conscientes que, porque son dueños de sí mismos, pueden construir y potenciar en lugar de ser lastre, masa. El amor no anula al individuo sino que lo potencia, permitiéndonos descubrir cualidades que trascienden el propio egoísmo, y así participar de una realidad que se expresa tan solo a través del concierto y la unión de voluntades, como en una sinfonía o en la construcción de un majestuoso templo.

En el amor hay búsqueda de la perfección, pues en el impulso de entrega y dación uno quiere dar lo mejor de sí mismo y se esfuerza en ello. Por eso el propio desarrollo personal se torna en servicio. No se es más esponja que absorbe, sino fuente por la que fluye el agua y da de beber.

El amor va generando vínculos.

El amor va generando vínculos que, en función de su naturaleza, se revelan como cadenas o como sutiles cuerdas de un instrumento con el que crea música nuestra alma.

En nuestra relación con los demás seres es importante preguntarnos qué nos une, pues los vínculos serán tan duraderos como lo sean las naturalezas de estos.

Hay vínculos físicos y sensuales. Hay vínculos de intereses. Hay vínculos emocionales y de gustos compartidos. Hay vínculos construidos con proyectos de vida e ideales. Y hay vínculos espirituales que unen las almas.

En una escala sutil donde podríamos imaginar cómo la atracción más material se eleva hasta el amor más puro y sutil, podemos reconocer un amor de plomo que, como obra alquímica se transmuta, pasando por el cobre y la plata, en una amor de oro puro y espiritual. En estado de plomo, nos impulsa a los otros a tocarlos y sentirlos; en su estado de cobre, nos mueve a la posesión; en su grado de plata, nos induce a compartir, y en su nivel áureo, el amor nos mueve a transformarnos haciendo surgir el maravilloso potencial que guardamos y entregarlo… por amor.

Es cierto que ante algunos seres surge una especial afinidad, un reconocimiento de cierta íntima relación y unión invisible. Esa expresión del amor nos revela cierto vínculo que tal vez no es nuevo y dormía en el nebuloso recuerdo de experiencias pasadas… o de otras vidas. Ese amor se puede expresar en una vocación, en el interés por ciertos lugares y culturas, en la atracción especial hacia otro ser humano, en la determinación de dirigir nuestra vida hacia un ideal… Y siempre nos conduce a un mayor acercamiento y entrega a lo que amamos. Viejos vínculos del alma que ya ha tejido parte de su encuentro consigo misma, con otras almas, o con el alma de la vida.

Solo el amor nos permite descubrir al otro en la verdadera profundidad de la vida.

En este juego de relaciones que es la vida, todos queremos ser amados, ser considerados y apreciados por los demás. Sin embargo, tarde o temprano tenemos que descubrir que la más importante aceptación y aprecio que necesitamos debe surgir de nosotros mismos.

Cuando una relación nos ayuda a fortalecer esto, el amor crece, pues se funda en la fortaleza y no en la debilidad.

En la relación de amor que podemos establecer con los demás seres humanos es donde se abre la comprensión y aceptación del otro tal como es, de su libertad, de su necesaria experiencia de vida. El sentimiento de unidad para con los demás seres humanos no es una búsqueda de homogeneidad de formas sino de reconocimiento de los infinitos caminos a través de los cuales las personas transitamos nuestro sendero de experiencia. En el largo camino de la existencia, el amor reconoce todas las experiencias como oportunidades de desarrollo, las agradables y las no deseables aunque, por amor, tratamos de evitar el sufrimiento a los demás y a nosotros mismos. Comprender y perdonar los errores ajenos es reconocer para los demás la necesaria libertad que para nosotros ansiamos, y saber que más allá del error está el alma que busca aflorar y crecer.

Una de las cualidades que despierta el amor es la gratitud, gratitud a todos y a todo lo que nos rodea, gratitud donde celebramos cada despertar de nuestra conciencia a un nuevo tesoro que la vida nos ofrece. El agradecimiento es difícil en quien se cree en el continuo derecho de recibir, que está instalado en la exigencia de la vida. Seres así nunca tienen suficiente con lo que la vida les da y difícilmente saben apreciar lo que los demás les ofrecen.

El amor elevado es también desapego, no se ancla ni en la seguridad de lo conocido ni en la solidez de lo que se cree poseer; el amor nos hace libres de equipaje, es búsqueda de ideales en la juventud, es búsqueda de servicio en la madurez y es búsqueda de trascendencia en la vejez.

¿Cómo se abrirá paso el amor entre los seres humanos?

Puesto que el amor es una fuerza latente en todos los seres humanos, simplemente cuando disolvamos el egoísmo y su raíz, el egocentrismo, que nos separa a los unos de los otros, se irá manifestando naturalmente el amor. Éste se haya como parte de nuestra condición humana más elevada y como “alas dormidas” responde a todo aquello que de alguna manera pertenece a su mundo: la bondad, la belleza y armonía, la justicia, la tolerancia, el afecto y cortesía, la reflexión serena y el sentido de trascendencia  de la vida.

Miguel Ángel Padilla

 

 

Un testamento espiritual

He comenzado a escribirte esta carta pensando que tal vez nunca llegue a tí y se pierda en el inmenso futuro que nos separa, o en el bosque abrumador de cosas interesantes que pueblan tu presente. Pero quizás sea la mejor forma de tratar de estar juntos y de sentir que desde el lugar donde te escribo es posible recrear un Arco Iris de corazón a corazón… y hablar desde el Alma. Quiero contarte cosas que aprendí… no sé cuando, y aunque puede que las leas dentro de mucho tiempo, no me importa. El tiempo se lleva muchas cosas, cambia las formas y los rostros, los caminos, los juguetes y herramientas, las leyes y las sombras, pero no cambia lo que siempre fue y reposa en los rincones bellos y profundos de nuestro Secreto.

Tendrás muchas alegrías y muchas penas, y si hay en tí un alma de buscador, de aventurero de los cómos y porqués, de las respuestas insondables, de las vivencias plenas, navegarás por el ancho y extenso mundo y cada rincón encontrarás una forma de belleza, el desarrollo desplegado en matices del mismo secreto de la vida

No pases corriendo tras luces gigantescas, hallarás pequeñas respuestas que te conduzcan a la Gran Respuesta si no pisas como manada los detalles que esconden en su esencia un sentido y una solución. Para ello habrás de ser franco y sencillo. No se conquista la vida con máscaras y apariencias.

Aun así, te encontrarás solo. Sí, ya sé que ese grito de soledad se aplaca con el ruido de mucha gente, con un buen amigo o una buena pareja, o con el sabor de la aventura que cambia de escenario continuamente. Pero no se escapa de la soledad con la huida.

Si alguna vez te sientes solo, detente un momento a encontrar un amigo fiel y veraz, que esté más allá de las risas y las lágrimas y que no espere recibir sino dar, porque se sienta inmensamente pleno de Ser inmortal. Ese amigo está en tu interior, eres tú, más allá de todos los cambios y formas, más allá de la vida y de la muerte y no se siente sólo, pues es uno con el fluido de la Vida y con Dios, y es Dios mismo. Cuando seas tú quien, en lugar de esperar que los demás te arranquen de tu soledad, te proyectes dando lo mejor de ti mismo y reconociendo los valores óptimos donde se hallen, la soledad nunca será para ti una sombra, sino la certeza de que nada está solo realmente, pues encontrarás, reflejos de lo bello, lo justo y lo bueno en el alma de las cosas y los seres. Serás feliz y la Naturaleza será tu hermana y dialogará contigo.

¿Cómo crees que puede disminuir el sentimiento de soledad de las personas? Sólo hay compañía cuando el alma se asoma y reconoce hermanos, cuando nuestra vida transcurre creando lazos de sueños y de almas, usando las formas y las máscaras sólo como puertas que se abren hacia casas interiores hospitalarias donde sea posible la paz. Sé que te ha tocado vivir en un mundo donde cada vez hay más soledad y los pueblos, como las personas, se distancian cada vez más. En mi mundo se intentó salvar esa distancia afirmando que no había diferencias y negando los matices de la vida. Pero las diferencias no separan. La vida es múltiple y plural, y a la vez una. No se logra sacar a la gente de su claustro de aislamiento y miedo por la dialéctica sino con el ejemplo. El hombre se aísla muchas veces de otros hombres, de otros pueblos y de la Naturaleza, encerrándose en una cárcel simple que todo lo teme y que hace crecer su ignorancia a la vez que lo fanatiza y animaliza; deja el contacto con la vida y esto le impide enriquecer su mente y sus horizontes alejándose de la posibilidad de crecer interiormente.

Y ese aislamiento se rompe con el ejemplo, con la sinceridad y la profundidad de alma, con la naturalidad de ser ético y estético.

Tal vez tu bondad y belleza interior, por muy incipientes que sean, despierten algunas envidias. No te extrañes ni desalientes pues la riqueza, fuese física o sutil, siempre fue codiciada y envidiada. Más bien muestra que se trata de un pequeño tesoro alcanzable y que compartirlo no disminuye las ganancias sino que las aumenta. Si por algún motivo desprecias lo profundo o lo temes, no olvides que en la profundidad se encuentra la más perdurable felicidad que, como la vida misma, es sencilla y en ningún caso envuelta en extraños silogismos como los comerciantes de la palabra y las ideas tratan de presentar para encarecer su producto de lujo. La vida desvela su más profundo secreto a las mentes abiertas y sencillas que saben establecer analogías entre todo lo viviente.

Ama la compañía para compartir lo cálido, para aprender o para construir lo positivo. Ama la soledad también, en ella encontrarás espacio para leer y reflexionar, para crear y establecer un puente entre tu intuición superior  y tus actos cotidianos. Ama la soledad y podrás encontrarte a ti mismo, a los demás y a la vida. En el silencio que se produce en un ser equilibrado y ordenado se gestan verdaderos bienes para la Humanidad y encuentran los Ángeles inspiradores un buen nido para hacer descender sus mejores ideas y desvelar las más bellas verdades. Acostúmbrate a plasmar tus pensamientos por escrito. Será un enriquecedor diálogo contigo mismo y una saludable manera de atrapar y dar forma a las bellas y a veces extrañas nubes del pensamiento que tienden, por falta de disciplina, a disiparse fácilmente.

Que el amor a la soledad, si la encuentras, no te lleve a apartarte del mundo ni a refugiarte en muchos pasados o futuros. Tu hoy es la más necesaria experiencia. Si has encontrado una fuente de paz e inspiración en tu refugio es para caminar sobre el presente poniendo luz en cada rincón y aprendiendo de él tanto como de tu pasado.

Busca lo feo, ignorante e injusto como el artista busca el mármol bruto para darle forma y extraer de su grosera materia la figura que encierra. Busca también la compañía de lo difícil. Eso te estimulará y pondrá en marcha los resortes de tus cualidades. Si así lo entiendes serás feliz. Es imposible que la vida no conlleve problemas pero saldrás de la desesperación, entendiéndolos como pruebas y escenarios en los que templar el metal de nuestras cualidades. Ya ves, estamos solos cuando estamos atrapados por lo más burdo. La otra soledad, la de carácter superior, no es tal, pues te va vivificando con todo y todo te habla y a todo puedes ofrecer, aunque no sea más que un gramo de tu cálido esfuerzo.

Procura estar por encima de las cosas, mantén tu meta interior y considera la vida como una aventura, siendo actor y no espectador. Como decía el poeta: “Ama mucho, quien ama embota hasta los mismos aguijones de la muerte”. Cuando sientas que no tienes fuerza y te creas solo ante el abismo, piensa que tal vez un pequeño Dios te observa y te ayuda como lo hiciera muchas veces sin que te dieras cuenta. A veces los cuentos de niños vienen a susurrar cosas que quiere aceptar nuestro corazón pero reniega nuestra mente, y es bello creer que el cielo no es frío y matemático, y pequeños y grandes Dioses, Hadas o seres desaparecidos y amables nos acompañan e inspiran en su silencio fructífero.

La buena conversación y el trabajo te harán descubrir que no eres único, teniendo mucho de todos. La convivencia será posible si tan sólo te vuelves exigente contigo mismo pero tolerante con los demás, descubriendo que la misma semilla que te hace sentir algo más que materia, anima a todos los seres vivientes. Finalmente, no te creas solo ni ante la muerte. Nada nos puede separar de los seres que realmente hemos amado, a los que nos hemos unido profundamente. Tan sólo sentirás miedo si te aferras a las formas. Tú eres inmortal y usarás nuevos ropajes y experiencias. Ni siquiera estás lejos de mí, pues de alguna forma esto que escribo lo dicta también tu alma cuando en silencio y a solas puede verse reflejada en la esencia de las cosas y la vida. Adiós hijo mío, otro día te escribiré. No veas esto como palabras extrañas, no pertenecen ni a tu tiempo ni al mío.

Mantente bueno

Miguel Angel Padilla

II Encuentro por la Paz y la Amistad en Benalmádena

(Inaguración del II Encuentro por la Paz y la Amistad . Día Muldial de la PAZ. Benalmádena, Málaga,  en  septiembre de 2014)

Agradezco a los organizadores de este II Encuentro por la Paz y la Amistad en Benalmádena la invitación al  Centro de la Red Civil de UNESCO en Málaga

En este titánico esfuerzo por la Paz, la unidad es la clave. Más allá del trabajo que realizamos los diferentes grupos, asociaciones e instituciones, la unidad de esfuerzos  es esencial en el logro de algo que tiene como esencia la unión y no el enfrentamiento.

La Guerra amenaza cada día más con sumir a la humanidad en una gran miseria moral y física. Esto es una evidencia especialmente en los últimos años.

La guerra, como todo lo que sucede en a naturaleza, nos es un fruto fortuito y casual que aparece sin más, la guerra surge porque se ha ido sembrando, a veces sin que nos demos cuenta, poco a poco en las sociedades.

Cada vez más vemos como las semillas de LA IGNORANCIA , el EGOISMO y el MIEDO están dando frutos de fanatismo y violencia, frutos de Guerra.

Frente a esto necesitamos semillas de PAZ, semillas sanas y fuertes que puedan fructificar en una verdadera fraternidad en la gran familia humana.

El sembrar esas semillas de PAZ es un reto y un compromiso personal. Cierto es que hace falta que las instituciones se impliquen, en todos los estamentos y aspectos, educativos, legislativos, económicos, etc. pero la Paz no vendrá de las instituciones sino de las personas. Si las personas que están dentro y fuera de las instituciones no asumen un compromiso personal todo será una pantomima y los tratados y los sueños morirán y se corromperán.

De ahí que la Paz solo pueda venir de una transformación personal que nos  haga más humanos, que refuerce en cada uno las fuentes del Bien, como diría Platón, que nos alejen de la ignorancia, del egoísmo y del miedo que antes mencionaba. Es obvio que para poder dar semillas de Paz debemos entonces cultivarnos a nosotros mismos.

Pero uno se pregunta:¿qué puedo hacer yo frente a tan grande empresa?. Creo que la gran tarea es sembrar semillas de Paz. La ignorancia nos impide a veces ver en la insignificante semilla al árbol que es y al bosque que será, pero es ley de naturaleza que en una semilla se haya un bosque entero de posibilidades.

Por eso debemos cultivar buenas semillas que yo quisiera relacionar hoy con algo que aprendía de mi entrañable maestro, el profesor Jorge Angel Livraga

Hace años , él me enseño una vieja formula extraída de las enseñanzas platónicas y los viejos misterios de Oriente, una formula triple e indisoluble que da al ser humano una naturaleza completa e íntegra,  capaz de afrontar todos los retos y adversidades de la vida transformándolas enoportunidades de crecimiento:  Voluntad-Amor-Inteligencia. El Amor como la fuerza de unidad entre todos los seres humanos, motor de las acciones que buscan el Bien de nuestros semejantes; Inteligencia como el discernimiento que nos permita reconocer lo esencial de lo secundario, las causas de los efectos y comprender las profundas leyes de la Vida para trabajar en armoníacon ella; y Voluntad como el impulso de realización que nos lleve a ser actores y no espectadores, a llevar a cabo nuestros sueños y nuestras buenas intenciones salvando todas las dificultades.

Me enseño que debían darse las tres, pues si una faltase se producirían graves consecuencias. Así si tenemos Amor  y voluntad pero no Inteligencia, a pesar de nuestras buenas intenciones,  podríamos hacer mucho daño; si faltase la voluntad, aunque tuviéramos amor e inteligencia , nunca pasaríamos de ser unos románticos  o unos cómodos que poco aplican de lo que creen y pretenden que otros realicen el esfuerzo; más si teniendo voluntad e inteligencia nos faltase amor nos hallaríamos con personas tiránicas, violentas y  egoístas, por desgracia un mundo muy similar al que vivimos.

Es necesario, pues, el desarrollo de las tres cualidades de forma equilibrada para que nuestras semillas den frutos sanos y fuertes, que hagan posible el prodigio denuestra propia realización y la realización de la Paz en el mundo.

Asumamos entonces el compromiso de ser constructores, sembradores de la PAZ.

Muchas gracias y buena jornada

Miguel Angel Padilla. Vicepresidente del C. UNESCO de Málaga.

El ser humano necesita la Paz para que florezca su dignidad humana

(Intervención en la presenatción de la RED Global de Municipios y Provincias por la Paz y los Valores UNESCO . Día Muldial de la PAZ. Benalmádena (Málaga) en  septiembre de 2015)

El ser humano necesita la Paz para que florezca su dignidad humana

El panorama del mundo actual está repleto de contrastes. Grandes conquistas Humanas, sociales y tecnológicas se mezclan con las crecientes guerras, desequilibrios sociales, luchas fraticidas y deshumanización de las sociedades.

La Guerra amenaza cada día más con sumir a la humanidad en una gran miseria moral y física.

Pero la guerra, como todo lo que sucede en la naturaleza, no es un fruto fortuito y casual que aparece sin más, la guerra surge porque se ha ido sembrando, a veces sin que nos demos cuenta, poco a poco en las sociedades.

Cada vez más vemos como las semillas de LA IGNORANCIA , el EGOISMO y el MIEDO están dando frutos de fanatismo y violencia, de separación entre los seres humanos, frutos de Guerra.

El logro de una verdadera Paz mundial en todos los ámbitos supone un objetivo con el que todos nos debemos sentir comprometidos.

Las semillas de PAZ

La Paz no es una quimera, ni un documento de un tratado internacional, la paz es un fruto, nace si se siembra y se cuida adecuadamente

Y ha de ser sembrada en el interior de cada ser humano, como nos recuerda  el inicio de la Constitución de la UNESCO:

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz.

Necesitamos entonces sembrar semillas de PAZ, semillas sanas y fuertes, valores  que puedan fructificar en una verdadera fraternidad en la gran familia humana.

El sembrar esas semillas de PAZ es un reto y un compromiso personal. Cierto es que hace falta que las instituciones se impliquen, en todos los estamentos y aspectos, educativos, legislativos, económicos, etc. pero la Paz no vendrá de las instituciones sino de las personas.

Si las personas que están dentro y fuera de las instituciones no asumen un compromiso personal todo será una pantomima y los tratados y los sueños morirán y se corromperán.

De ahí que la Paz solo pueda venir de una  transformación personal que nos haga más humanos, que refuerce en cada uno las fuentes del Bien, como diría Platón,  que nos alejen de la ignorancia, del egoísmo y del miedo.

Es obvio que para poder dar semillas de Paz debemos entonces cultivarnos a nosotros mismos.

Por eso la Paz ha de nacer primero, no de los pactos entre los hombres,  sino de un pacto íntimo y personal, que se exprese en rectitud, generosidad, discernimiento y amor.

El reencuentro con lo humano

Somos conscientes de que para que haya Paz, es preciso restaurar la credibilidad en el hombre, en los líderes religiosos y políticos, en las sociedades, en los individuos. Para ello nada tan preciso como la autenticidad y la coherencia con uno mismo.

Los tratados basados en intereses socioeconómicos, si no tienen un respaldo de verdadera formación y cultura humanista de las sociedades, en la fraternidad y unidad esencial de la humanidad, no funcionan, simplemente posponen los conflictos, mientras crece el resentimiento y el odio. El diálogo no se impone, sino que nace de la calidad humana, alejada de los fundamentalismos, los egoísmos y los miedos.

Por otro lado, sin un desarrollo económico sostenible básico, que erradique la pobreza del mundo, los hombres y pueblos que luchan por su supervivencia y no alcanzan un marco digno en el que desarrollarse como personas, no entienden más razones que las de su propia desesperación. Y ese compromiso ha de ser asumido por los dirigentes políticos de forma real y auténtica.

No podemos pretender “diálogo por la Paz” con pueblos desesperados solo porque su desesperación pone en peligro nuestro bienestar.

Los oídos de los ciudadanos del mundo se han vuelto sordos a los discursos y ya no creen en las palabras. Han perdido la confianza en sus gobernantes y la palabra ya no tiene el poder de crear.

Ahora solo será escuchado el lenguaje del ejemplo. Solo a través del ejemplo y el compromiso individual la palabra volverá a tener valor y reemplazará a las armas.

Solo el ejemplo volverá a dignificar palabras como Justicia, Paz, Solidaridad, Amistad…

El compromiso que nos une en este día es precisamente el de promover los valores humanos, el de fomentar para los hombres y mujeres de nuestros pueblos,  las oportunidades que favorezcan el desarrollo de lo mejor de nuestra condición humana, y ello a través de la cooperación entre iniciativas y el encuentro para compartir y trabajar juntos.

La creación de la RED Global de Municipios y Provincias por la Paz y los Valores UNESCO

Este proyecto nace con la vocación universal de PROMOVER UNA CULTURA DE PAZ PERMANENTE EN NUESTRA SOCIEDAD,

con el objetivo fundamental de presentar a todos los ciudadanos, a través de distintas iniciativas locales a lo largo del año y a través de Conferencias, Talleres, Conciertos, Actos Deportivos  etc, aquellos conocimientos que fomenten los valores de la Comprensión, la Tolerancia, la Generosidad, el Entendimiento, la Resolución de Conflictos y la Solidaridad que promueve la UNESCO

Siendo por su cercanía la Corporación Local la entidad más próxima al ciudadano , qué mejor  ámbito que este,  para la creación de un PROGRAMA DE ACCIÓN SOBRE UNA CULTURA DE PAZ,

Trabajamos para que surja un nuevo tejido global de hermanamiento entre los Municipios compartiendo experiencias similares que hagan posible un mundo más justo, humano y enriquecido con la aportación de todos.

Así esta red Global inicia su andadura con la presentación del Convenio de Colaboración y de Adhesión a la Red Global de Municipios y Provincias por La Paz y los Valores de UNESCO

A C U E R D OS:

  1. Desarrollar medidas para fomentar una Cultura de Paz, a través de la Educación y el Conocimiento, promoviendo encuentros entre los escolares, jóvenes y estudiantes en general.
  2. Promover el Conocimiento mutuo de los diferentes grupos culturales, étnicos y religiosos en el marco de la convivencia y el fortalecimiento de los Derechos Humanos.
  3. Celebrar en colaboración con las diferentes instituciones y organizaciones ciudadanas el Día Mundial de La Paz establecido por la ONU el 21 de Septiembre de cada año.
  4. Creación de una Plataforma Local que reúna los esfuerzos de los distintos agentes sociales, en torno a la difusión y desarrollo de los valores que potencia La Paz, creando un posible Observatorio sobre la exclusión, la delincuencia y la violencia, especialmente entre los jóvenes.
  5. Fomentar a través de diversas acciones y/o publicaciones el desarrollo de valores de Ética Universal tales como: Bondad, Convivencia, Respeto, Honestidad, Fraternidad Tolerancia, Solidaridad y Compromiso Social.

Posdata: la paz comienza con una sonrisa.   Espero que esta nos acompañe en toda la jornada.

Gracias

Miguel Angel Padilla. Vicepresidente del C. UNESCO de Málaga.

Valores universales que nos humanizan

Cualquiera de nosotros a lo largo de su vida ha podido comprobar cómo todos tenemos actitudes y cualidades que nos elevan en nuestra condición humana, y por el contrario, otras que nos rebajan hacia lo peor de nosotros mismos. Desde esas actitudes y valores es desde donde se constituyen nuestras fortalezas para afrontar la adversidad, y gracias a ellos también vivimos los más bellos y enriquecedores momentos.
Entusiasmo, empatía, serenidad, discernimiento, amor, orden, sentido de la justicia, voluntad, concordia…
Más allá de la extraordinaria diversidad de caracteres que configuran la humanidad, parece que están estas cualidades válidas para todos los individuos sin distinción de época, raza o condición social.
Es cierto que cada cultura (y por qué no cada persona), va a desarrollar una aplicación particular, una digamos “moral de costumbres” con la que se identifica. Pero hemos visto a lo largo de la historia cuántas veces esas costumbres llamadas “culturales” se enquistan y pierden de vista los valores universales que las inspiraron fanatizando y ahogando la vida. (Como siempre, las normas no pueden sustituir la necesaria conciencia del bien).
Tendremos entonces que esforzarnos en distinguir lo que es una moral temporal de costumbres, de los aspectos que verdaderamente podríamos llamar universales y cuyo reconocimiento y desarrollo nos permita convertir nuestra experiencia personal en una vida plena de realización.
Me gusta pensar que el sistema personal de valores se alza sobre cada uno como un cielo de estrellas, una referencia que orienta nuestra vida. Habrá estrellas fugaces pero siempre estarán aquellas estrellas luminosas y estables que nos permitan trazar rumbos, y bajo cuyo amparo desarrollar aquellas cualidades que nos humanizan y fortalecen.
Es por ello por lo que a lo largo de esta sección me propongo establecer un diálogo con esos valores y aprender de ellos, de su experiencia de vida. Y que juntos, tal vez, fortalezcamos lo mejor que apunta en cada uno. Creo que es una buena manera de cambiar el mundo juntos.

Me gustaría simplificar y aportar  una  visión ordenada  de cómo  pueden expresarse a través de las diferentes planos de manifestación humana

1.VALORES FÍSICOS:

Habilidades, Higiene, Orden, Elegancia,  Austeridad, Equilibrio…

2. VALORES VITALES:

Actividad, Salud, Capacidad de Esfuerzo…

3.VALORES AFECTIVOS:

Control, Gratitud, Cortesía, Amistad, Confianza, Buen Humor, Generosidad…

4.VALORES INTELECTUALES:

Lógica, Coherencia, Conocimientos, Reflexión, Disciplina, Sinceridad, Comprensión, Discernimiento…

 5.VALORES MORALES:

Amor, Justicia, Lealtad, Altruismo, Heroicidad, Responsabilidad, Dignidad, Autenticidad..

6. VALORES MISTICOS:

Belleza, Armonía, Sacralidad, Intuición, Idealismo, Imaginación Creadora…

7. VALORES METAFÍSICOS:

Lo Bueno, Lo Bello, Lo Justo y Lo Verdadero.

Miguel Angel Padilla

El orden

El orden es algo implícito en lo que está vivo y en evolución creciente.

Gracias a él es posible el libre desenvolvimiento de lo mejor de nuestras cualidades y su desarrollo. Sin él, la energía se bloquea o se pierde

Veamos dos ejemplos:

Todos tenemos en nuestra casa alguna pequeña biblioteca. Lo cierto es que si esos libros en lugar de estar básicamente ordenados en algunos estantes, estuviesen amontonados en el centro de una habitación, seguiríamos teniendo los mismos libros pero difícilmente podríamos hacer uso de ellos cuando los necesitásemos.

Muchos no saben que entre el carbón mineral y al diamante, la diferencia que hay es sencillamente que en el diamante las moléculas de carbono están ordenadas siguiendo su patrón natural, mientras en el carbón las fuerzas que intervinieron en su formación no le permitieron organizarse según su propia estructura molecular y se organizaron en un desorden caótico. Es precisamente el orden en la estructura del diamante el que le da esa trasparencia que hace que al atravesarlo la luz pueda expresarse en él todo su esplendor y brillo, que pueda ser tallado para realzar los miles de matices de la luz..

Ordenar es dar a cada cosa un sitio, un lugar lógico, y disponer también de métodos para cuando lo estamos utilizando. Esto permite ahorrar tiempo y energía, además de que nuestro entorno reflejará un poco de armonía (que producirá también sus efectos en nuestra psiquis)

Sabemos que el orden va desde lo físico (reflejado en los lugares que habitamos), el tiempo (reflejado en el ritmo de vida y en los horarios), hasta el orden y medida emocionales y mentales, pero comencemos por el más visible que es el orden físico sabiendo del poder subconsciente de transformación  que posee

Agreguemos un poco de nuestra voluntad, de la autodisciplina diaria, y veremos como la luz de nuestra propia conciencia se abre paso un poquito más cada día en nuestras vidas, viendo, sintiendo y actuando con  más claridad.

El orden es la respuesta de la materia a la presencia del espíritu, esa tríada donde se asienta la Voluntad, el Amor y la Inteligencia. Y a la vez una ventana por donde podemos percibir lo superior que hay en nosotros y el universo. Hacer crecer nuestro orden exterior e interior es una buena propuesta para quien sueña con despertar todo su potencial como ser humano y desarrollarlo.

Miguel Angel Padilla

Reflexiones en torno a una Paz duradera

No es raro ver en cualquier época del año cómo desde diversas instituciones se promueven campañas, foros y actos de sensibilización en torno a la Paz y la concordia de los pueblos.
Todos estos impulsos no sólo son loables sino que se hacen imprescindibles en un mundo globalizado por la economía, pero no tanto por valores universales.
Es alentador ver una cada vez mayor sensibilidad al problema y observar cómo surgen por todos lados iniciativas y movimientos que tratan de promover la Paz, el único marco posible donde el hombre puede desplegar toda la riqueza de su condición humana. Se trata de iniciativas que quieren hallar puentes de comunicación cargados de cordura que se eleven sobre aquello que nos separa para encontrarse en lo universal y humano que nos une. Y la mayor parte de estas iniciativas llegan a la misma conclusión: que los tratados basados en intereses socioeconómicos, si no tienen un respaldo de verdadera formación y cultura humanista de las sociedades, en la fraternidad y unidad esencial de la humanidad, no funcionan, simplemente posponen los conflictos, mientras crece el resentimiento y el odio. El diálogo no se impone, sino que nace de la calidad humana, alejada de los fundamentalismos, los egoísmos y los miedos.

He reunido, a modo de notas, algunas ideas que me parecen muy interesantes a la hora de hablar de la necesidad de construir en el mundo una Paz sostenible, y que resumen, aunque no agotan, muchas de las propuestas que en torno a la Paz plantea la filosofía, en un intento de llevarnos a la raíz del problema.

Si de concordia y diálogo hablamos es necesario un reconocimiento de la dignidad de “el otro”, un verdadero amor y no solo respeto por la humanidad, reconociendo que más allá de mi postura y mi verdad, y de la verdad del otro y su postura, existe un punto armonizador superior que las contiene a ambas y las trasciende. A ello deberíamos aspirar superando nuestros prejuicios y apegos a costumbres y elementos que, aunque útiles en un momento dado, necesariamente son circunstanciales, epocales y sujetos al cambio.

Se hace imprescindible distinguir lo temporal y secundario de lo atemporal y universal. A veces nos aferramos más a las formas que a los valores profundos.

Para que haya Paz, es preciso restaurar la credibilidad en el hombre, en los líderes religiosos y políticos, en las sociedades, en los individuos. Para ello nada tan preciso como la autenticidad y la coherencia con uno mismo.

Debemos reconocer de una vez por todas, el poder inductor de ideas, actitudes y comportamientos que tienen los medios masivos de comunicación, a escala planetaria. Si somos capaces de legislar considerando que el ver el tabaco en los escaparates de un estanco promueve su consumo, ¿qué promueve lo que todos los días, en todas las casas de todos los lugares del mundo se ve en televisión?

Necesitamos recordar que el camino hacia la Paz y los verdaderos bienes para la humanidad están más vinculados al despertar del propio discernimiento y madurez interior que a la obediencia ciega a unas leyes, sean civiles o religiosas. La bondad y la inteligencia, si no nacen de un manantial interior, no son reales.

Es necesario la superación en gran parte de ese egoísmo que nos hace mirar para otro lado cuando se trata de perder algunas de nuestras comodidades o prerrogativas en aras del bienestar de todos.

Sin un desarrollo económico sostenible básico, que erradique la pobreza del mundo, los hombres y pueblos que luchan por su supervivencia y no alcanzan un marco digno en el que desarrollarse como personas, no entienden más razones que las de su propia desesperación. Y ese compromiso ha de ser asumido por los dirigentes políticos de forma real y auténtica.

No podemos pretender “diálogo por la Paz” con pueblos desesperados solo porque su desesperación pone en peligro nuestro bienestar.

Es peligroso, en la búsqueda de consenso, caer en la comodidad de relativizarlo todo, actitud que no nos lleva a ningún compromiso en la vida. La Paz no es una actitud de derrota y abandono sino de la conquista sostenida de los valores que unen.

Tal vez vaya llegado el momento de que valoremos más los bienes que producen para la humanidad la Concordia que el petróleo.

Podríamos añadir más y más cosas, las mismas que al hilo de la reflexión se te han ido ocurriendo, lector, pero lo cierto es que es hora de un verdadero compromiso individual con la Paz, porque la Paz ha de nacer primero, no de los pactos entre los hombres, sino de un pacto intimo y personal, que se exprese en rectitud, generosidad, sabiduría y amor.

Miguel Ángel Padilla
Artículo publicado en enero de 2009 en la Red de Ética Universal

Voluntad: Energía realizadora

Una actitud activa ante la vida pone las riendas del futuro en las manos de nuestra voluntad. Por el contrario el abandono de uno mismo, la pasividad y la abulia tan solo nos convierten, como en el cuento oriental en las que las aguas de un río se pudren al estancarse, en una sombra de lo que podríamos llegar a ser.

Hace falta poner en marcha en la vida nuestro potencial realizador permaneciendo siempre activos en lo mental, emocional o físico, pues la energía no se gasta sino que fluye por los canales que la hacen circular.

“La vida vale por el uso que hacemos de ella, por las obras que realizamos “ decía el filósofo Jose ingenieros.  De nada vale saber lo que queremos si nos esforzamos en  hacerlo realidad.

Ni el más elevado pensamiento tiene validez en nuestro actual estado evolutivo si no mueve nuestra Voluntad, que es el impulso de realización del Ser

La energía realizadora es la fértil agua que da vida a los pueblos. Cuando está guiada por nobles ideales puede construir el maravilloso “edificio civilizatorio” donde la humanidad puede realizar en cada tiempo histórico lo mejor de su condición humana.

A nivel personal es la luz individual expresando toda nuestra riqueza y dando vida al magnífico potencial que espera realizarse.

¿Has observado como tu vitalidad está en íntima relación con tu estado de ánimo?. Son precisamente las altas emociones y sentimientos los mejores impulsores de nuestra energía realizadora. Y esos altos sentimientos nacen de la mano de elevados pensamientos.

Por el contrario las actitudes críticas, pesimistas o simplemente autocompasivas minan nuestra vitalidad hundiéndola en una inercia y debilidad continua.

En el cuento oriental que antes mencioné narra como el díos Indra hizo salir al cenagoso río de su putrefacto lecho, enfrentándole a las rocas e incómodos desniveles. La inercia solo se vence por la acción que siguiendo el camino trazado trata de vencer toda adversidad. Solo la actividad produce vida.

La energía ha vitalizado y puesto en marcha el Universo. Es pues el canal que da vida al plan evolutivo,  a la plasmación de los arquetipos en el mundo manifestado.

El permanecer ociosos nos hace extraños a la vida y la rítmica marcha del universo.

Hay un estrecho vínculo entre energía juventud y entusiasmo. Pero más allá de ser  la juventud la que produce energía y entusiasmo, es la presencia de estas dos lo que nos torna jóvenes interior y exteriormente. Los ideales latiendo en el corazón (entusiasmo) y la actividad son llaves de la “Afrodita de oro”.

Recientemente se está descubriendo como en los ancianos el realizar ejercicios de gimnasia vuelven a activas procesos de rejuvenecimiento celular que se creían irreversibles por la edad.

Esta energía realizadora es impulso hacia delante, es afán de renovación, es vocación de progreso y  perfección. Cuando caemos en la pasividad renunciamos a la vida, renunciamos a nuestra cuota de libertad y acabamos poniendo nuestro destino en manos ajenas. La dignidad que nace de la necesaria libertad de ser y de poder hacer se ahoga en la indiferencia de la renuncia a si mismo.

No basta com pensar en lo que soñamos, en los que creemos justo o bueno, es necesario poner toda nuestro esfuerzo en su realización. Si esa energía nos es fuerza bruta, sino inteligente impulso y constante dedicación, llegaremos a donde nos propongamos. “Si vas por un camino que tus manos construyen día a día llegarás al lugar donde debes estar”. (Máximas egipcias de Ani)

El universo pone en nuestras manos un infinito caudal de energía realizadora. Ponlo en marcha para que mueva los resortes del futuro.

Miguel Angel Padilla

Carta a sus majestades los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Hace mucho tiempo que no os escribía. Desde que aquel niño de prodigiosa imaginación creyó que dejaba de serlo, para formar parte del realista mundo de los mayores.

Han pasado muchos años y os he echado de menos. No porque mi vida no haya estado colmada de regalos -estoy muy agradecido a las oportunidades y las maravillas que la vida me ha ofrecido- os he echado de menos no porque añore la fantasía como escape de la realidad. Os he echado de menos desde que empecé a descubrir que, más allá de las tradiciones populares, sois reales, muy reales y necesarios, solo que no habitáis ninguna tierra desértica ni viajáis en camellos, sino que vuestro reino está en el corazón de la vida y en el corazón de cada ser humano. Por eso no se os ve, porque la humanidad ha dejado de mirar en su interior, de mirar en el corazón, en lo profundo y bello de la existencia.

No en vano tantas tradiciones hablaron de vosotros en la antigüedad como unos Magos Sabios, que guiados por la luz de una estrella, podían conducirnos al nacimiento del “niño de oro”. Ese “niño de oro”, ese hijo divino éra cada uno de nosotros, era el nacimiento de nuestra conciencia más luminosa y cercana a las fuentes del Bien, la justicia y la Belleza.

Con  el tiempo he conocido algo del secreto que se escondía tras vuestros nombres: sois una expresión viva de la Voluntad,  el Amor y la Inteligencia.

Voluntad para crecer. Amor para vivir la Unidad con todos los seres.  Inteligencia para saber reconocer lo esencial y valioso, pues como dijera el principito, suele ser invisible a los ojos.

Al escribiros quería abrir una puerta a mí mismo y al infinito misterio del Universo donde habitáis para pediros inspiración y vuestros dones, porque necesitamos despertar en nosotros la fuerza para tornar el mundo en algo más humano, más próximo al corazón de aquel “niño de oro”, que no sabe de injusticias, de hipocresías ni egoísmos.

Sé que el simple hecho de pensar que sois reales abre la fuente de los sueños e ideales y nos permite descubrir los tesoros que albergáis en cada corazón humano.

Por eso os pido:

Que nos enseñéis a pronunciar tan solo palabras que sanen y nunca palabras que hieran.

Que nos mostréis que cada acto es una semilla que siempre encuentra sus frutos.

Que nos descubráis que cada mirada es un Ser que expresa toda la potencia realizadora de Dios.

Que nos inspiréis para hallar las fuentes de conocimiento que nos desvelen el profundo significado de la Vida, y no solo los mecanismos para manejar sus fenómenos.

Que podamos despertar la conciencia de que el Ser Humano necesita a los demás seres Humanos y de que la única base de la convivencia y la justicia social es el Amor y el respeto por la dignidad del otro.

Que la estrella que os preside nos permita descubrir que todos tenemos una estrella… es más, que somos una estrella, sepultada por nuestros egoísmos y mezquindades. Y que, en la medida en que cada cual la haga brillar y realice el tesoro de potencialidades que guarda, daremos brillo a nuestras vidas y pondremos un poco de felicidad en nuestro entorno.

Queridos Reyes Magos que venís de Oriente, del lugar por donde sale el Sol como anuncio de un nuevo ciclo, no os pido regalos pues se que nada podremos cosechar que no hayamos sembrado y cultivado con cariño y esmero, tan sólo os pido inspiración para despertar nuestros dones, nacidos de la misma fuente divina que vosotros.

Inspirarnos para desarrollar la Voluntad, el Amor y la Inteligencia, que como una lira de tres cuerdas nos permita cantar la sagrada Canción de la Vida.

Fdo: Miguel Angel Padilla.

 

Carta de los Reyes Magos a un soñador solitario

Querido Amigo:

Llevamos muchos años unidos a través de las cartas que escribes cada navidad por estas fechas. En ellas, de pequeño, te atrevías a pedir cosas fantásticas que la fortuna no había puesto a tu alcance. Hubo cartas en las que pedias amores imposibles; cartas para sacarte de un apuro y cartas con el sencillo pero maravilloso deseo de un poco de paz y cordura para el mundo. La verdad es que estuviste escribiendo hasta bien entrada la juventud, suponemos que te sentías un poco raro haciéndolo, pero nos escribiste tato cuando eras niño como cuando fuiste padre.

Lo cierto es que llegó un buen día en que dejarte de escribir, desilusionado o escéptico tal vez, y llegaste a pensar que el destino no trae regalos y que poco puede sucederla al hombre que no sea capaz de lograr por si mismo, y claro está, visto lo visto, parece que esta humanidad no tiene remedio.

Alguna vez volviste a escribir como antaño, deseando creer en el Misterio, no ya tanto para pedir sino alzándote de puntillas sobre ti mismo, y mirando cara a cara al cielo desear poseer la fuerza que late en el universo y que intuyes late también en tu interior, la fuerza que plasma los sueños y puede transformar el mundo.

Fue a partir de ese momento que empezaste a descubrir nuestros secretos dones, nuestros nombres ocultos: Voluntad, Amor e Inteligencia, y volviste a escribir tu carta cada año, ahora no para pedir milagros sino oportunidades, que te permitieran trabajar por un mundo mejor poniendo en marcha tu secreto. Desde entonces te has alzado, caído y vuelto a levantar muchas veces en este sendero vital de transformaciones interiores y exteriores.

Hoy te escribimos nosotros a tí, en un tiempo donde para muchos la esperanza parece haber muerto, y el hombre, enmascarado en tana hipocresía, es un lobo para el hombre.

Sin embargo queremos que nos ayudes a restablecer la confianza en el propio ser humano, en su propio renacimiento, de lo contrario la soledad ahogará a cada individuo en una oscura sombra.

Haz de saber que cada individuo es un centro de creación, un días menor ensayando su poder de sabiduría, belleza y amor, como una estrella generadora de luz, y esa luz, esa fuerza constructora, está latente incrustada en el mismo centro de su laberinto interior.

Descubre tu propio valor y ayuda a los demás a hacer lo mismo. Que cada cual haga sonar su propia nota fundamental y se una a esta sinfonía de esfuerzos y sueños para mejorar el mundo. Afinad cada cual vuestro instrumento pero no toquéis solos. Aunque cierta soledad es buena para hallar fuentes de inspiración, trabajad juntos y reid juntos.

Créenos, la humanidad tiene un inmenso tesoro, un tesoro hecho de la misma luz con que el universo ha tejido su sinfonía de estrellas, y ahora debe sacarlo a relucir por la fuerza de su voluntad.

Querido amigo, somos conscientes del grande y mágico compromiso que te pedimos:

Levanta un altar en tu corazón con un fuego perpetuo a esta trinidad: La Belleza, La Verdad y el Bien. Solo en presencia de ambas tres potencias podrá haber verdadera justicia y por tanto Paz y Felicidad para los seres humanos.

Consérvate bueno.

Sus Majestades los Reyes Magos

Miguel Angel Padilla – Diciembre de 2015