Los beneficios de la filosofía a la manera clásica

La ciencia y la tecnología han desplazado a las humanidades en nuestro mundo actual haciendo que parezca poco práctico hablar de filosofía, ya que en apariencia nos reporta pocos beneficios. Sin embargo, aunque sea extraño preguntarse para qué sirve, debemos recordar que la filosofía se relaciona con el conocimiento en su conjunto.

Es cierto que, durante bastante tiempo, la filosofía se ha limitado a la mera especulación intelectual, sin entroncar realmente con los problemas humanos. En la etapa del instituto era común sufrir ante un galimatías incomprensible donde todo era relativo y todo era posible, y al final se podía llegar a cualquier conclusión. El profesor que traía cariñosamente al presente las ideas de grandes hombres antiguos era la excepción. Es obvio que la filosofía entendida así tiene poca utilidad.

Es, pues, una gran tarea rescatar el verdadero sentido de la filosofía, el que tenía para los antiguos, una filosofía de gran utilidad y necesidad para el ser humano, la filosofía a la manera clásica, que no es la filosofía de los clásicos ni el estudio de los antiguos, sino una actitud filosófica que siempre tuvieron los verdaderos filósofos.

Estudiar a los filósofos y leer lo que han escrito resulta provechoso, tanto por la belleza de sus palabras como por sus consejos prácticos, cuando son válidos, profundos y útiles, porque nos sirven para enfrentar con claridad nuestra propia vida, nuestras dificultades y nuestros sueños. Pero más importante que saber lo que otros han enseñado es aprender a pensar y reflexionar –con su ejemplo y sabiduría– por nosotros mismos, y esa es la verdadera aportación de la filosofía a la manera clásica.

La filosofía como amor a la sabiduría

El concepto de filosofía se atribuye a Pitágoras, que instruía sobre el orden, las proporciones, la naturaleza y el universo en sus diferentes planos. Hablaba de la música de las esferas, y de las matemáticas como forma de expresión de ese orden. Cuando alguien le decía que era un sabio, este gran hombre contestaba: «No, yo no soy un sabio, un sofos; yo soy un filo-sofos, un amante de la sabiduría». Nos recuerda un poco lo que decía Sócrates, cuando afirmaba que era poco lo que sabía, y que probablemente por eso reconocía tantas cosas que ignoraba, que era precisamente lo que le permitía aprender.

Esa es la actitud del que quiere conocer. Pitágoras, claro está, no la inventó; probablemente cuando el ser humano empieza a diferenciarse de su parte más animal, también comienza a filosofar, que no es otra cosa que indagar más allá de lo que nos muestran los sentidos, querer entender el porqué de las cosas, caminar hacia la sabiduría. Y eso no lo pueden hacer los animales. La filosofía enseña a apreciar todos los aspectos de la vida en la naturaleza y a valorar el elevado nivel que corresponde a los animales, pero un animal no puede filosofar, no puede preguntarse por la finalidad de las cosas.

La esencia de la filosofía, ese amor al conocimiento que nos lleva a querer entender, es una necesidad vital; no basta con vivir, sino que queremos saber para qué se vive; no es suficiente con seguir un destino, o unas leyes de la naturaleza, o unos instintos que a veces tiran hacia acá y a veces hacia allá: queremos saber por qué aquí, para qué aquí.

La ciencia actual estudia, primordialmente, cómo se desarrollan los procesos, pero no se suele preguntar para qué. La filosofía, en cambio, busca la razón de ser que tienen las cosas. Por eso se dice que el hombre comienza a ser filósofo cuando se pregunta de dónde vengo, qué sentido tiene la vida, etc.

La filosofía a la manera clásica tiene otra peculiaridad: otorga una visión global y permite relacionar las cosas. Cuando ahondamos en la historia de la mano de los grandes filósofos que han aportado verdaderas líneas de conocimiento a la humanidad, nos damos cuenta de que lo hacen bajo todas las ópticas, es decir, que la filosofía abarca la ciencia, el arte, la mística, lo social, lo ético, lo profundo.

Una visión de conjunto permite entender todas las facetas de la vida, y las cosas dejan de ser contradictorias para pasar a ser complementarias. Abordar el conocimiento desde varios ángulos no es ser aprendiz de mucho y maestro de nada, sino tratar de entender qué lugar ocupa cada cosa dentro de lo que se puede observar en la naturaleza.

Llama la atención que en nuestra sociedad se valora más a un especialista que a un generalista. Por ejemplo, en medicina, se aprecia más a alguien especializado en el corazón que al médico de cabecera. En Egipto, en cambio, el médico de mayor importancia era el generalista, que una vez que había comprendido la naturaleza del mal y cómo afectaba al conjunto anímico-biológico de la salud, sí se podía apoyar en un especialista. Cambian tanto las cosas que hoy la educación empieza a especializar al niño cada vez más joven, de manera que no puede desarrollar esa visión de conjunto.

Para comprender esta visión global del conocimiento, podemos pensar en una pirámide como expresión del edificio civilizatorio, cuyas cuatro caras son las distintas vías a través de las cuales el ser humano se puede realizar (arte, mística, ciencia y política). En cualquier civilización clásica, todos podían dar un sentido a su vida siguiendo una vocación artística, religiosa, científica o política. Cada una de esas facetas se une a las demás en un punto superior solamente si hay algo que las trascienda. Ese algo es la filosofía, el eje que lo que cohesiona todo. Un Einstein, el Dalai Lama o un gran músico pueden llegar a las mismas verdades porque la cúspide de cada una de las vías siempre se dirige a la esencia del ser humano y de la naturaleza. Por eso también un Ibn Arabi se podía entender con un cristiano o con un judío, porque hay algo en la filosofía profunda que encuentra esa esencia que relaciona al ser humano con la naturaleza, con Dios.

La filosofía como el arte de vivir

La filosofía en las antiguas escuelas era algo práctico que ayudaba al hombre a vivir, le daba herramientas útiles para la vida cotidiana. El planteamiento de vida actual convierte al hombre en un ser incoherente, donde intuye cosas pero luego tiene que obedecer a convencionalismos sociales y a una moral de costumbres que es cambiante. Esto era algo inconcebible en un filósofo clásico, pues este prefería saber cuatro cosas y poder vivirlas, a saber muchas pero no aplicar ninguna.

Nos podríamos preguntar también para qué sirve la filosofía frente a los problemas de guerras, hambre o paro que ahora mismo tenemos. Hemos desarrollado tantos medios sofisticados a escala mundial que nos hemos llegado a creer que lo resolverían todo, y nos olvidamos del que está detrás de esos avances: el ser humano. ¿De qué sirve que en vez de una canoa pilotemos un transatlántico si el que lo conduce no ha desarrollado cualidades que le hagan mejor? Nuestro siglo XXI nos ha llevado a dar grandes pasos, pero todo se nos puede derrumbar si no aprendemos a llevarnos bien entre nosotros.

Tal vez la felicidad del hombre esté en que encuentre su lugar natural. La filosofía siempre ha proporcionado métodos, impulsando la educación. ¿De dónde nace el concepto de educación? De la filosofía.

Ahora la educación ya no pretende formar seres humanos sino trabajadores, al servicio de lo económico. Pero ¿quién le transmitirá todo el bagaje que ha adquirido a lo largo de su historia? Es lógico que si no hay nadie que se encargue de formarlo como ser humano, llegue a convertirse en una bestia. Una persona con control de sí misma no es fácil de manejar, y hoy, los medios de comunicación dejan de ser un bien social para convertirse en  un negocio.

Frente a todo esto la filosofía a la manera clásica tiene como eje el ser humano, lo que promueve realmente una serie de beneficios prácticos a nivel individual y social.

Beneficios que aporta la filosofía a la manera clásica al individuo

.- A nivel individual, enseña a pensar y reflexionar por uno mismo, permitiendo desarrollar un criterio propio y sano, que no se basa en ser original, sino en vivir las cosas porque uno las entiende. Eso despierta el discernimiento, que es la capacidad de separar lo esencial de lo que no lo es, lo válido de lo no válido.

.- Otra de sus ventajas es que nos enseña a conocernos a nosotros mismos y a ubicarnos en la vida. Por eso en el frontis del templo de Delfos en Grecia se leía: «Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo». La filosofía nos enseña a conocernos, a descubrir cuál es la naturaleza del ser humano y el fin de su existencia, y lo hace indagando su relación con el resto del universo y descubriendo las leyes de las cuales también forma parte.

.-La filosofía también abre las puertas de la imaginación, la capacidad de integrar nuevas ideas. Una de las características de los grandes filósofos es que se adelantan a su tiempo. Giordano Bruno, por ejemplo, ya lanzó la idea de la vida en otros planetas, aunque en su caso, su pensamiento sobre la ciencia, el ser humano o la sociedad de su tiempo determinó que muriera en la hoguera en 1600.

.- Otra de las vertientes prácticas de la filosofía es que enseña a utilizar la mente y permite estructurar argumentos y ser coherente en las ideas.

.- Desde Grecia, Roma, la India, Tíbet, China, etc., los filósofos nos invitan no solo a conocernos, sino también a dominarnos, a controlar y armonizar las diferentes naturalezas que conviven dentro de nosotros y darles una coherencia.

.- La filosofía proporciona esa capacidad de poner orden en nuestro interior y, por lo tanto, de poder expresar y proyectar nuestra voluntad, ya que podremos establecer una autodisciplina que nos permita desarrollar las potencialidades que cada cual tiene.

.- La filosofía nos enseña a soñar, a no dejar de creer en los sueños. Muchas veces decimos: «Hay que poner los pies en la tierra». Pero lo que no hay que poner en la tierra es la cabeza, ni porque nos obliguen ni porque estemos dormidos o inutilizados. El filósofo debe saber en qué mundo vive y encontrar maneras para poder manifestar aquello que considera noble, bueno, justo, necesario y conveniente, pero tiene que ser capaz de mirar desde arriba. ¿Es poco práctico soñar con un mundo mejor? Precisamente por dejar de soñar con un mundo justo o por no saber proyectarlo en un plan de vida, estamos entrando en una suerte de nueva Edad Media, de edad oscura. Además, a nivel individual, soñar nos da jovialidad.

.- También nos permite la filosofía desarrollar serenidad y confianza como algo sostenido, algo que no está en manos del destino porque depende de nosotros.

Beneficios que aporta la filosofía  a la manera clásica a nivel social

Por si fueran pocos los beneficios prácticos de la filosofía a nivel individual, también a nivel social nos aporta algunos.

.- La filosofía es la mejor vía para que exista fraternidad, para que los seres humanos sepan convivir a medida que conocen los antídotos contra los egoísmos y fanatismos. Más allá de las diferencias, el ser humano es uno. Podrá haber diferentes costumbres, pero trascendiendo esas aparentes diferencias, aun cuando no entendamos el comportamiento de una persona por ser distinto al nuestro, no lo trataremos como si fuera un enemigo.

.- La filosofía enseña con el ejemplo, no con la teoría; es una sabiduría vivencial, es amor a la sabiduría. En la Antigüedad, el que enseñaba era coherente en su vida con lo que decía. La idea antigua de maestro-discípulo no significaba que el discípulo no se esforzara. Este debía recorrer el camino por sí mismo, recoger los propios frutos.

.- A nivel de historia, de evolución, de futuro, la filosofía enlaza el pasado con el mañana, recogiendo toda la experiencia humana, entendiendo por qué sucedieron las cosas, extrayendo los elementos clave de la memoria del hombre. La filosofía despierta lo mejor del ser humano, y le devuelve la idea de la transformación interior como medio para alcanzar sus metas.

En los tiempos inciertos donde todo se tambalea y se derrumba la filosofía nos acompaña en la vida y nos ayuda a desarrollar nuestras mejores cualidades de discernimiento, amor y voluntad, para nuestra plena realización personal y mejora de nuestro mundo circundante.

Miguel Ángel Padilla

Juventud y filosofía. Una buena combinación para transformar el mundo

El esfuerzo por alejar a los jóvenes de las humanidades, particularmente de la filosofía, es cada vez más patente, no solo en España sino en gran parte del mundo, y con ello pierden capacidad de reflexión sobre los acontecimientos, la vida y sobre nosotros mismos. Aprender a pensar y discernir es esencial en el proceso de formación de nuestra identidad y libre realización personal. ¿A quién beneficia este deterioro en la educación, especialmente entre los jóvenes?

Creo que hoy más que nunca es imprescindible reivindicar el necesario vínculo entre filosofía y juventud.

La juventud es una esperanza de futuro en todo momento, pues guarda infinitas potencialidades cuando está abierta a la creatividad, a la transformación y al descubrimiento de las maravillas y posibilidades que la vida nos ofrece. Y la filosofía, como verdadero motor de transformación y evolución del pensamiento, tiene mucho que ver con la juventud, porque participa de esa misma capacidad de apertura, indagación y sorpresa ante el mundo. Decía Platón, en boca de Sócrates, que la filosofía es esa capacidad de sorprendernos y enamorarnos de la belleza, de aspirar a la justicia, de buscar la verdad.

Hay una serie de cualidades que se manifiestan especialmente en la juventud y que quisiera resaltar y vincular con la filosofía:

La rebeldía, esencial frente a lo que creemos que atenta contra nuestra dignidad, contra nuestra libertad. Frente a la rebeldía se nos pide madurez, pero se espera que con ella ahoguemos los sueños y «sentemos la cabeza» (vaya sitio para poner la cabeza, en el destinado para el trasero), se espera que reconozcamos la realidad y dejemos de ser idealistas. La filosofía nos ayuda a poner los pies en la tierra pero elevar la cabeza, la mirada al cielo, sin renunciar a esa búsqueda de lo mejor, sin perder el motor transformador de la rebeldía. Une idealismo con discernimiento sin hacerlos antagónicos.

El entusiasmo es otra de las cualidades de la juventud que, gracias a la filosofía, que propicia el pensamiento reflexivo y crítico, puede evitar que caigamos en el fanatismo. La filosofía nos conduce al descubrimiento de valores universales que alimentan los sentimientos de fraternidad, respeto y, a la vez, compromiso social.

La plasticidades otra característica de la juventud. Se trata de la capacidad de poder adaptarse a las situaciones y entornos, porque uno no es rígido, no está encasillado en una forma. En este caso, la filosofía nos permite reconocer lo esencial para no caer en el riesgo de la superficialidad (que a veces se disfraza de adaptación y tolerancia). Es más, nos lleva a romper moldes, pero para liberar lo que realmente reconocemos como importante.

El idealismo, o esa capacidad de elevarse, de concebir perfecciones para la humanidad, de soñar con el bien, con la justicia, con la belleza, con un mundo mejor, etc. La filosofía va ayudarnos a saber establecer el puente entre el mundo que nos rodea y el mundo que soñamos. Evitará que las crueles lecciones de «realidad» nos conviertan en personas escépticas, acomodadas, resignadas. Tratará de aportarnos herramientas para convertirnos en verdaderos constructores de nosotros mismos y del mundo que concebimos.

Y, finalmente, ser joven es soñar con el futuro. A mí me inspira particularmente mucho la imagen del dios Jano Bifronte, símbolo griego de la juventud. Uno de sus rostros, el joven, mira al futuro pero, como contraparte, hay otro rostro, el anciano, que mira hacia atrás. Uno representa la experiencia, o sea, el pasado, y el otro representa la capacidad de proyección, o sea, el futuro. Si a la capacidad de soñar sumamos la capacidad de heredar esa experiencia humana que nos permita no volver a caer en los errores, que nos dé patrones para poder reconocer los mejores caminos, las mejores soluciones, estaremos dando un paso excepcional.

¡Cuánta gente idealista dejó de soñar porque era imposible cambiar el mundo! El día que dejemos de soñar con un mundo mejor, habremos matado algo muy importante, habremos matado nuestra alma, nuestra juventud interior. También habremos matado la posibilidad de que el futuro pueda encontrar un puente del que recoger todo lo bueno que ya la humanidad ha conquistado. No dejemos de soñar nunca, seamos idealistas que se atreven a soñar y a perseguir esos sueños.

La filosofía nos enseña que el presente es la oportunidad para unir el pasado con el futuro, a través del entusiasmo, a través de la plasticidad, a través de esa rebeldía y a través de ese espíritu soñador.

¿Tardará mucho? ¿Cuándo se conseguirá cambiar las cosas?

Como decía el Quijote: «Yo voy por un mundo de hierro para convertirlo en un mundo de oro. No me preocupa si gano o pierdo, lo importante es que yo siga en mi empeño». Algo cambia dentro de uno mismo cuando se tiene esta actitud, algo crece y despierta.

Miguel Ángel Padilla

El amor: una fuerza primordial

“El amor no es una actitud contemplativa de derrota sino una fuerza tremenda que une las cosas y las mantiene” (Jorge Ángel Livraga).

            La frase que precede es una de las ideas más completas sobre el amor que aprendí de mi maestro, el profesor Livraga, hace ya bastantes años. Esta afirmación contiene la idea de unidad y de fortaleza, de la unión que también planteara Platón al profundizar sobre uno de los temas más universales y a la vez más difíciles de abordar: el amor.

La mitología griega colocaría el amor como potencia primigenia, Eros el Mayor, una de las primeras divinidades que aparecería en la gestación de universo, que mantiene la unidad esencial de ese cosmos que, más allá de las infinitas formas y grados en que manifiesta la vida, sigue siendo uno en esencia y destino.

Una fuerza… Realmente el amor es una fuerza tremenda que promueve la unión de la vida haciendo salir a las partes de su aislada existencia para buscar la vida compartida e integradora, la esencia común que nos permite dejar de ser seres separados para unirnos en una realidad que nos trasciende.

En nuestra condición humana, vivimos el amor desde diferentes planos de conciencia: desde la unión de los cuerpos que buscan perpetuarse, la amistad que comparte aficiones y afectos, el amor por los hijos y la pareja que se manifiesta en cuidados y atenciones inegoístas, hasta el amor intenso a los demás y a la vida, que busca y se entrega al bien percibiendo la unidad pararracional que nos hace ser parte de un todo, una gran familia, y que se expresa en fraternidad, respeto por la vida y bondad.

En todos los casos el amor es un trascender la propia esfera individual de intereses para integrar la de los otros. No es un olvidarse de uno mismo, sino un pasar del “yo” al “nosotros”.

Hay amor en todos los seres humanos, como lo hay en todas las manifestaciones de la Naturaleza. Aunque a veces pueda parecer lo contrario, el amor está latente en toda persona, aunque parezca adormecido o sepultado por un gran egoísmo. En ocasiones ese amor solo necesita de sencillos afectos para desplegar su poder y elevarse a la generosidad y la entrega, de la que huyó refugiándose en una falsa idea de supervivencia generada por los golpes del destino.

Realmente esta fuerza primordial se encuentra presente en todo lo manifestado.  Hay amor en la danza armónica de los astros, en el flujo evolutivo e integrador de la vida.  Hay amor al contemplar y reconocer íntimamente la belleza de una flor. Hay amor en la indignación ante la injusticia y la compasión ante el dolor ajeno. Hay amor al querer ofrecer lo mejor de nosotros mismos en nuestro trabajo y nuestras relaciones. Hay amor al sacrificar algo de nosotros mismos por el bien de los demás. Hay amor al perdernos en los ojos infinitos de otro ser humano y sentirnos uno con él.

Ciertamente en el amor se dan cita la bondad, la justicia y la belleza. Tal vez ninguno de estos valores excelsos pueda darse sin el otro a riesgo de perder su verdadera cualidad, como si fuesen destellos de un prisma esencial al ser atravesado por la Luz Una.

La mágica relación entre belleza y amor es ancestral.

La belleza suscita el amor y el amor mueve a la belleza.

¿Por qué la contemplación de formas, actitudes o ideas bellas despierta en el ser humano un impulso de unión, de posesión del ser que encarna esa belleza? Quizás la natural armonía que se expresa en la belleza resuena en nosotros como un mensaje intuitivo de que la perfecta relación, la unidad es posible, y que esa armonía es éxtasis y felicidad.

El deseo de poseer lo que amamos no es sino una búsqueda ciega de completura hacia afuera, no es dación todavía, pues ese amor es un amor “mendigo” que no ha descubierto su verdadera riqueza. Solo cuando se revierte en busca del tesoro interior, solo cuando se transforma en auténtica posesión de nosotros mismos se vuelve al mundo como dación compartida y el amor “mendigo” se convierte en amor que da, encontrando en los demás la misma maravillosa esencia que uno halló en sí mismo. De alguna forma, nos elevamos a la región de Venus Urania, el amor celeste de estrellas luminosas, desde la región de Venus Pandemos, el amor que mendiga en la tierra lo que tiene en sí mismo.

Sin embargo, ese deseo de posesión es un proceso natural del alma todavía apegada a las sombras y las formas. Al enamorarnos de lo que nos rodea y querer poseer su secreto, vamos descubriendo que los vínculos han de ser despertados dentro. De la búsqueda de la belleza de los cuerpos vamos a ir descubriendo la de las formas, y de ellas a la de los sentimientos e ideas, hasta que alguna vez alcancemos a percibir la belleza natural del espíritu. Ese enamorarse requiere el ir despertando el ojo interno que, tarde o temprano, reconocerá la esencia del todo en nosotros mismos.

En este proceso el amor elevado trasfiere serenidad. En su seno se disuelven el egocentrismo y su fruto, el egoísmo, para abrirnos al descubrimiento del mundo, los demás seres y nuestra maravillosa integridad en su unidad esencial. Al alzarnos sobre nuestros egoístas intereses, se abren paso potencialidades de una naturaleza superior que duerme en nosotros y que nos permiten acceder a realidades que nos estaban ocultas. El amor despierta un ojo que permite ver una belleza y una realidad más profunda e íntima de los seres y la vida. Por ello el amor, desde de los viejos misterios, se nos dijo que era la llave que abría todas las puertas, la piedra filosofal que trasformaba el plomo en oro.

Sin amor no hay desarrollo.

De alguna manera, sabemos que nuestro progreso y evolución individual están en muchos sentidos ligados al desarrollo de la humanidad, al todo al que pertenecemos, al que damos y del que recibimos. El elemento real que une y hace fértiles a las sociedades no es el mero intercambio sino el amor, el verdadero “cemento”  que une el maravilloso edificio de los pueblos. Solo los que aman construyen realmente, integran, hacen crecer: Los que no, los egoístas, los resentidos, se alimentan de la vida que los demás generan, o la destruyen por desesperación, ignorancia o miedo.

Sin amor no hay desarrollo, porque, ciertamente, activa nuestras cualidades más humanas vitalizando la voluntad y la inteligencia. Ambas se vuelven sin el amor destructivas y desintegradoras (como el amor sin la inteligencia se vuelve torpe e incluso dañino, y sin la voluntad, débil y pasivo).

Solo la tríada de Voluntad-Amor-Inteligencia puede generar un desarrollo integral y sostenido de las sociedades humanas.

Esta es una ley ancestral donde la mencionada tríada activa lo mejor de los seres humanos para construir de forma armónica un mundo bueno: con leyes justas; con una convivencia en paz; con una economía sana; y con unas costumbres saludables.

Así se configura un septenario que completa el marco ideal de vida en común.

Un gobierno que no encarne la tríada no puede generar los cuatro pilares mencionados.

¿No es precisamente la ausencia de amor uno de los factores esenciales que están desequilibrando nuestro presente?

No hay amor si prevalece nuestro interés personal por encima del bien común. Sin embargo, a veces nos preguntamos si es posible conciliar la renuncia a uno mismo con el despertar de la propia individualidad.

El amor no busca anularnos como personas para disolvernos en una idea de unidad inconsciente, homogénea, que no ha despertado la noción de su propia existencia. El ideal del amor es una comunión de individuos conscientes que, porque son dueños de sí mismos, pueden construir y potenciar en lugar de ser lastre, masa. El amor no anula al individuo sino que lo potencia, permitiéndonos descubrir cualidades que trascienden el propio egoísmo, y así participar de una realidad que se expresa tan solo a través del concierto y la unión de voluntades, como en una sinfonía o en la construcción de un majestuoso templo.

En el amor hay búsqueda de la perfección, pues en el impulso de entrega y dación uno quiere dar lo mejor de sí mismo y se esfuerza en ello. Por eso el propio desarrollo personal se torna en servicio. No se es más esponja que absorbe, sino fuente por la que fluye el agua y da de beber.

El amor va generando vínculos.

El amor va generando vínculos que, en función de su naturaleza, se revelan como cadenas o como sutiles cuerdas de un instrumento con el que crea música nuestra alma.

En nuestra relación con los demás seres es importante preguntarnos qué nos une, pues los vínculos serán tan duraderos como lo sean las naturalezas de estos.

Hay vínculos físicos y sensuales. Hay vínculos de intereses. Hay vínculos emocionales y de gustos compartidos. Hay vínculos construidos con proyectos de vida e ideales. Y hay vínculos espirituales que unen las almas.

En una escala sutil donde podríamos imaginar cómo la atracción más material se eleva hasta el amor más puro y sutil, podemos reconocer un amor de plomo que, como obra alquímica se transmuta, pasando por el cobre y la plata, en una amor de oro puro y espiritual. En estado de plomo, nos impulsa a los otros a tocarlos y sentirlos; en su estado de cobre, nos mueve a la posesión; en su grado de plata, nos induce a compartir, y en su nivel áureo, el amor nos mueve a transformarnos haciendo surgir el maravilloso potencial que guardamos y entregarlo… por amor.

Es cierto que ante algunos seres surge una especial afinidad, un reconocimiento de cierta íntima relación y unión invisible. Esa expresión del amor nos revela cierto vínculo que tal vez no es nuevo y dormía en el nebuloso recuerdo de experiencias pasadas… o de otras vidas. Ese amor se puede expresar en una vocación, en el interés por ciertos lugares y culturas, en la atracción especial hacia otro ser humano, en la determinación de dirigir nuestra vida hacia un ideal… Y siempre nos conduce a un mayor acercamiento y entrega a lo que amamos. Viejos vínculos del alma que ya ha tejido parte de su encuentro consigo misma, con otras almas, o con el alma de la vida.

Solo el amor nos permite descubrir al otro en la verdadera profundidad de la vida.

En este juego de relaciones que es la vida, todos queremos ser amados, ser considerados y apreciados por los demás. Sin embargo, tarde o temprano tenemos que descubrir que la más importante aceptación y aprecio que necesitamos debe surgir de nosotros mismos.

Cuando una relación nos ayuda a fortalecer esto, el amor crece, pues se funda en la fortaleza y no en la debilidad.

En la relación de amor que podemos establecer con los demás seres humanos es donde se abre la comprensión y aceptación del otro tal como es, de su libertad, de su necesaria experiencia de vida. El sentimiento de unidad para con los demás seres humanos no es una búsqueda de homogeneidad de formas sino de reconocimiento de los infinitos caminos a través de los cuales las personas transitamos nuestro sendero de experiencia. En el largo camino de la existencia, el amor reconoce todas las experiencias como oportunidades de desarrollo, las agradables y las no deseables aunque, por amor, tratamos de evitar el sufrimiento a los demás y a nosotros mismos. Comprender y perdonar los errores ajenos es reconocer para los demás la necesaria libertad que para nosotros ansiamos, y saber que más allá del error está el alma que busca aflorar y crecer.

Una de las cualidades que despierta el amor es la gratitud, gratitud a todos y a todo lo que nos rodea, gratitud donde celebramos cada despertar de nuestra conciencia a un nuevo tesoro que la vida nos ofrece. El agradecimiento es difícil en quien se cree en el continuo derecho de recibir, que está instalado en la exigencia de la vida. Seres así nunca tienen suficiente con lo que la vida les da y difícilmente saben apreciar lo que los demás les ofrecen.

El amor elevado es también desapego, no se ancla ni en la seguridad de lo conocido ni en la solidez de lo que se cree poseer; el amor nos hace libres de equipaje, es búsqueda de ideales en la juventud, es búsqueda de servicio en la madurez y es búsqueda de trascendencia en la vejez.

¿Cómo se abrirá paso el amor entre los seres humanos?

Puesto que el amor es una fuerza latente en todos los seres humanos, simplemente cuando disolvamos el egoísmo y su raíz, el egocentrismo, que nos separa a los unos de los otros, se irá manifestando naturalmente el amor. Éste se haya como parte de nuestra condición humana más elevada y como “alas dormidas” responde a todo aquello que de alguna manera pertenece a su mundo: la bondad, la belleza y armonía, la justicia, la tolerancia, el afecto y cortesía, la reflexión serena y el sentido de trascendencia  de la vida.

Miguel Ángel Padilla

 

 

Un testamento espiritual

He comenzado a escribirte esta carta pensando que tal vez nunca llegue a tí y se pierda en el inmenso futuro que nos separa, o en el bosque abrumador de cosas interesantes que pueblan tu presente. Pero quizás sea la mejor forma de tratar de estar juntos y de sentir que desde el lugar donde te escribo es posible recrear un Arco Iris de corazón a corazón… y hablar desde el Alma. Quiero contarte cosas que aprendí… no sé cuando, y aunque puede que las leas dentro de mucho tiempo, no me importa. El tiempo se lleva muchas cosas, cambia las formas y los rostros, los caminos, los juguetes y herramientas, las leyes y las sombras, pero no cambia lo que siempre fue y reposa en los rincones bellos y profundos de nuestro Secreto.

Tendrás muchas alegrías y muchas penas, y si hay en tí un alma de buscador, de aventurero de los cómos y porqués, de las respuestas insondables, de las vivencias plenas, navegarás por el ancho y extenso mundo y cada rincón encontrarás una forma de belleza, el desarrollo desplegado en matices del mismo secreto de la vida

No pases corriendo tras luces gigantescas, hallarás pequeñas respuestas que te conduzcan a la Gran Respuesta si no pisas como manada los detalles que esconden en su esencia un sentido y una solución. Para ello habrás de ser franco y sencillo. No se conquista la vida con máscaras y apariencias.

Aun así, te encontrarás solo. Sí, ya sé que ese grito de soledad se aplaca con el ruido de mucha gente, con un buen amigo o una buena pareja, o con el sabor de la aventura que cambia de escenario continuamente. Pero no se escapa de la soledad con la huida.

Si alguna vez te sientes solo, detente un momento a encontrar un amigo fiel y veraz, que esté más allá de las risas y las lágrimas y que no espere recibir sino dar, porque se sienta inmensamente pleno de Ser inmortal. Ese amigo está en tu interior, eres tú, más allá de todos los cambios y formas, más allá de la vida y de la muerte y no se siente sólo, pues es uno con el fluido de la Vida y con Dios, y es Dios mismo. Cuando seas tú quien, en lugar de esperar que los demás te arranquen de tu soledad, te proyectes dando lo mejor de ti mismo y reconociendo los valores óptimos donde se hallen, la soledad nunca será para ti una sombra, sino la certeza de que nada está solo realmente, pues encontrarás, reflejos de lo bello, lo justo y lo bueno en el alma de las cosas y los seres. Serás feliz y la Naturaleza será tu hermana y dialogará contigo.

¿Cómo crees que puede disminuir el sentimiento de soledad de las personas? Sólo hay compañía cuando el alma se asoma y reconoce hermanos, cuando nuestra vida transcurre creando lazos de sueños y de almas, usando las formas y las máscaras sólo como puertas que se abren hacia casas interiores hospitalarias donde sea posible la paz. Sé que te ha tocado vivir en un mundo donde cada vez hay más soledad y los pueblos, como las personas, se distancian cada vez más. En mi mundo se intentó salvar esa distancia afirmando que no había diferencias y negando los matices de la vida. Pero las diferencias no separan. La vida es múltiple y plural, y a la vez una. No se logra sacar a la gente de su claustro de aislamiento y miedo por la dialéctica sino con el ejemplo. El hombre se aísla muchas veces de otros hombres, de otros pueblos y de la Naturaleza, encerrándose en una cárcel simple que todo lo teme y que hace crecer su ignorancia a la vez que lo fanatiza y animaliza; deja el contacto con la vida y esto le impide enriquecer su mente y sus horizontes alejándose de la posibilidad de crecer interiormente.

Y ese aislamiento se rompe con el ejemplo, con la sinceridad y la profundidad de alma, con la naturalidad de ser ético y estético.

Tal vez tu bondad y belleza interior, por muy incipientes que sean, despierten algunas envidias. No te extrañes ni desalientes pues la riqueza, fuese física o sutil, siempre fue codiciada y envidiada. Más bien muestra que se trata de un pequeño tesoro alcanzable y que compartirlo no disminuye las ganancias sino que las aumenta. Si por algún motivo desprecias lo profundo o lo temes, no olvides que en la profundidad se encuentra la más perdurable felicidad que, como la vida misma, es sencilla y en ningún caso envuelta en extraños silogismos como los comerciantes de la palabra y las ideas tratan de presentar para encarecer su producto de lujo. La vida desvela su más profundo secreto a las mentes abiertas y sencillas que saben establecer analogías entre todo lo viviente.

Ama la compañía para compartir lo cálido, para aprender o para construir lo positivo. Ama la soledad también, en ella encontrarás espacio para leer y reflexionar, para crear y establecer un puente entre tu intuición superior  y tus actos cotidianos. Ama la soledad y podrás encontrarte a ti mismo, a los demás y a la vida. En el silencio que se produce en un ser equilibrado y ordenado se gestan verdaderos bienes para la Humanidad y encuentran los Ángeles inspiradores un buen nido para hacer descender sus mejores ideas y desvelar las más bellas verdades. Acostúmbrate a plasmar tus pensamientos por escrito. Será un enriquecedor diálogo contigo mismo y una saludable manera de atrapar y dar forma a las bellas y a veces extrañas nubes del pensamiento que tienden, por falta de disciplina, a disiparse fácilmente.

Que el amor a la soledad, si la encuentras, no te lleve a apartarte del mundo ni a refugiarte en muchos pasados o futuros. Tu hoy es la más necesaria experiencia. Si has encontrado una fuente de paz e inspiración en tu refugio es para caminar sobre el presente poniendo luz en cada rincón y aprendiendo de él tanto como de tu pasado.

Busca lo feo, ignorante e injusto como el artista busca el mármol bruto para darle forma y extraer de su grosera materia la figura que encierra. Busca también la compañía de lo difícil. Eso te estimulará y pondrá en marcha los resortes de tus cualidades. Si así lo entiendes serás feliz. Es imposible que la vida no conlleve problemas pero saldrás de la desesperación, entendiéndolos como pruebas y escenarios en los que templar el metal de nuestras cualidades. Ya ves, estamos solos cuando estamos atrapados por lo más burdo. La otra soledad, la de carácter superior, no es tal, pues te va vivificando con todo y todo te habla y a todo puedes ofrecer, aunque no sea más que un gramo de tu cálido esfuerzo.

Procura estar por encima de las cosas, mantén tu meta interior y considera la vida como una aventura, siendo actor y no espectador. Como decía el poeta: “Ama mucho, quien ama embota hasta los mismos aguijones de la muerte”. Cuando sientas que no tienes fuerza y te creas solo ante el abismo, piensa que tal vez un pequeño Dios te observa y te ayuda como lo hiciera muchas veces sin que te dieras cuenta. A veces los cuentos de niños vienen a susurrar cosas que quiere aceptar nuestro corazón pero reniega nuestra mente, y es bello creer que el cielo no es frío y matemático, y pequeños y grandes Dioses, Hadas o seres desaparecidos y amables nos acompañan e inspiran en su silencio fructífero.

La buena conversación y el trabajo te harán descubrir que no eres único, teniendo mucho de todos. La convivencia será posible si tan sólo te vuelves exigente contigo mismo pero tolerante con los demás, descubriendo que la misma semilla que te hace sentir algo más que materia, anima a todos los seres vivientes. Finalmente, no te creas solo ni ante la muerte. Nada nos puede separar de los seres que realmente hemos amado, a los que nos hemos unido profundamente. Tan sólo sentirás miedo si te aferras a las formas. Tú eres inmortal y usarás nuevos ropajes y experiencias. Ni siquiera estás lejos de mí, pues de alguna forma esto que escribo lo dicta también tu alma cuando en silencio y a solas puede verse reflejada en la esencia de las cosas y la vida. Adiós hijo mío, otro día te escribiré. No veas esto como palabras extrañas, no pertenecen ni a tu tiempo ni al mío.

Mantente bueno

Miguel Angel Padilla

II Encuentro por la Paz y la Amistad en Benalmádena

(Inaguración del II Encuentro por la Paz y la Amistad . Día Muldial de la PAZ. Benalmádena, Málaga,  en  septiembre de 2014)

Agradezco a los organizadores de este II Encuentro por la Paz y la Amistad en Benalmádena la invitación al  Centro de la Red Civil de UNESCO en Málaga

En este titánico esfuerzo por la Paz, la unidad es la clave. Más allá del trabajo que realizamos los diferentes grupos, asociaciones e instituciones, la unidad de esfuerzos  es esencial en el logro de algo que tiene como esencia la unión y no el enfrentamiento.

La Guerra amenaza cada día más con sumir a la humanidad en una gran miseria moral y física. Esto es una evidencia especialmente en los últimos años.

La guerra, como todo lo que sucede en a naturaleza, nos es un fruto fortuito y casual que aparece sin más, la guerra surge porque se ha ido sembrando, a veces sin que nos demos cuenta, poco a poco en las sociedades.

Cada vez más vemos como las semillas de LA IGNORANCIA , el EGOISMO y el MIEDO están dando frutos de fanatismo y violencia, frutos de Guerra.

Frente a esto necesitamos semillas de PAZ, semillas sanas y fuertes que puedan fructificar en una verdadera fraternidad en la gran familia humana.

El sembrar esas semillas de PAZ es un reto y un compromiso personal. Cierto es que hace falta que las instituciones se impliquen, en todos los estamentos y aspectos, educativos, legislativos, económicos, etc. pero la Paz no vendrá de las instituciones sino de las personas. Si las personas que están dentro y fuera de las instituciones no asumen un compromiso personal todo será una pantomima y los tratados y los sueños morirán y se corromperán.

De ahí que la Paz solo pueda venir de una transformación personal que nos  haga más humanos, que refuerce en cada uno las fuentes del Bien, como diría Platón, que nos alejen de la ignorancia, del egoísmo y del miedo que antes mencionaba. Es obvio que para poder dar semillas de Paz debemos entonces cultivarnos a nosotros mismos.

Pero uno se pregunta:¿qué puedo hacer yo frente a tan grande empresa?. Creo que la gran tarea es sembrar semillas de Paz. La ignorancia nos impide a veces ver en la insignificante semilla al árbol que es y al bosque que será, pero es ley de naturaleza que en una semilla se haya un bosque entero de posibilidades.

Por eso debemos cultivar buenas semillas que yo quisiera relacionar hoy con algo que aprendía de mi entrañable maestro, el profesor Jorge Angel Livraga

Hace años , él me enseño una vieja formula extraída de las enseñanzas platónicas y los viejos misterios de Oriente, una formula triple e indisoluble que da al ser humano una naturaleza completa e íntegra,  capaz de afrontar todos los retos y adversidades de la vida transformándolas enoportunidades de crecimiento:  Voluntad-Amor-Inteligencia. El Amor como la fuerza de unidad entre todos los seres humanos, motor de las acciones que buscan el Bien de nuestros semejantes; Inteligencia como el discernimiento que nos permita reconocer lo esencial de lo secundario, las causas de los efectos y comprender las profundas leyes de la Vida para trabajar en armoníacon ella; y Voluntad como el impulso de realización que nos lleve a ser actores y no espectadores, a llevar a cabo nuestros sueños y nuestras buenas intenciones salvando todas las dificultades.

Me enseño que debían darse las tres, pues si una faltase se producirían graves consecuencias. Así si tenemos Amor  y voluntad pero no Inteligencia, a pesar de nuestras buenas intenciones,  podríamos hacer mucho daño; si faltase la voluntad, aunque tuviéramos amor e inteligencia , nunca pasaríamos de ser unos románticos  o unos cómodos que poco aplican de lo que creen y pretenden que otros realicen el esfuerzo; más si teniendo voluntad e inteligencia nos faltase amor nos hallaríamos con personas tiránicas, violentas y  egoístas, por desgracia un mundo muy similar al que vivimos.

Es necesario, pues, el desarrollo de las tres cualidades de forma equilibrada para que nuestras semillas den frutos sanos y fuertes, que hagan posible el prodigio denuestra propia realización y la realización de la Paz en el mundo.

Asumamos entonces el compromiso de ser constructores, sembradores de la PAZ.

Muchas gracias y buena jornada

Miguel Angel Padilla. Vicepresidente del C. UNESCO de Málaga.

El ser humano necesita la Paz para que florezca su dignidad humana

(Intervención en la presenatción de la RED Global de Municipios y Provincias por la Paz y los Valores UNESCO . Día Muldial de la PAZ. Benalmádena (Málaga) en  septiembre de 2015)

El ser humano necesita la Paz para que florezca su dignidad humana

El panorama del mundo actual está repleto de contrastes. Grandes conquistas Humanas, sociales y tecnológicas se mezclan con las crecientes guerras, desequilibrios sociales, luchas fraticidas y deshumanización de las sociedades.

La Guerra amenaza cada día más con sumir a la humanidad en una gran miseria moral y física.

Pero la guerra, como todo lo que sucede en la naturaleza, no es un fruto fortuito y casual que aparece sin más, la guerra surge porque se ha ido sembrando, a veces sin que nos demos cuenta, poco a poco en las sociedades.

Cada vez más vemos como las semillas de LA IGNORANCIA , el EGOISMO y el MIEDO están dando frutos de fanatismo y violencia, de separación entre los seres humanos, frutos de Guerra.

El logro de una verdadera Paz mundial en todos los ámbitos supone un objetivo con el que todos nos debemos sentir comprometidos.

Las semillas de PAZ

La Paz no es una quimera, ni un documento de un tratado internacional, la paz es un fruto, nace si se siembra y se cuida adecuadamente

Y ha de ser sembrada en el interior de cada ser humano, como nos recuerda  el inicio de la Constitución de la UNESCO:

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz.

Necesitamos entonces sembrar semillas de PAZ, semillas sanas y fuertes, valores  que puedan fructificar en una verdadera fraternidad en la gran familia humana.

El sembrar esas semillas de PAZ es un reto y un compromiso personal. Cierto es que hace falta que las instituciones se impliquen, en todos los estamentos y aspectos, educativos, legislativos, económicos, etc. pero la Paz no vendrá de las instituciones sino de las personas.

Si las personas que están dentro y fuera de las instituciones no asumen un compromiso personal todo será una pantomima y los tratados y los sueños morirán y se corromperán.

De ahí que la Paz solo pueda venir de una  transformación personal que nos haga más humanos, que refuerce en cada uno las fuentes del Bien, como diría Platón,  que nos alejen de la ignorancia, del egoísmo y del miedo.

Es obvio que para poder dar semillas de Paz debemos entonces cultivarnos a nosotros mismos.

Por eso la Paz ha de nacer primero, no de los pactos entre los hombres,  sino de un pacto íntimo y personal, que se exprese en rectitud, generosidad, discernimiento y amor.

El reencuentro con lo humano

Somos conscientes de que para que haya Paz, es preciso restaurar la credibilidad en el hombre, en los líderes religiosos y políticos, en las sociedades, en los individuos. Para ello nada tan preciso como la autenticidad y la coherencia con uno mismo.

Los tratados basados en intereses socioeconómicos, si no tienen un respaldo de verdadera formación y cultura humanista de las sociedades, en la fraternidad y unidad esencial de la humanidad, no funcionan, simplemente posponen los conflictos, mientras crece el resentimiento y el odio. El diálogo no se impone, sino que nace de la calidad humana, alejada de los fundamentalismos, los egoísmos y los miedos.

Por otro lado, sin un desarrollo económico sostenible básico, que erradique la pobreza del mundo, los hombres y pueblos que luchan por su supervivencia y no alcanzan un marco digno en el que desarrollarse como personas, no entienden más razones que las de su propia desesperación. Y ese compromiso ha de ser asumido por los dirigentes políticos de forma real y auténtica.

No podemos pretender “diálogo por la Paz” con pueblos desesperados solo porque su desesperación pone en peligro nuestro bienestar.

Los oídos de los ciudadanos del mundo se han vuelto sordos a los discursos y ya no creen en las palabras. Han perdido la confianza en sus gobernantes y la palabra ya no tiene el poder de crear.

Ahora solo será escuchado el lenguaje del ejemplo. Solo a través del ejemplo y el compromiso individual la palabra volverá a tener valor y reemplazará a las armas.

Solo el ejemplo volverá a dignificar palabras como Justicia, Paz, Solidaridad, Amistad…

El compromiso que nos une en este día es precisamente el de promover los valores humanos, el de fomentar para los hombres y mujeres de nuestros pueblos,  las oportunidades que favorezcan el desarrollo de lo mejor de nuestra condición humana, y ello a través de la cooperación entre iniciativas y el encuentro para compartir y trabajar juntos.

La creación de la RED Global de Municipios y Provincias por la Paz y los Valores UNESCO

Este proyecto nace con la vocación universal de PROMOVER UNA CULTURA DE PAZ PERMANENTE EN NUESTRA SOCIEDAD,

con el objetivo fundamental de presentar a todos los ciudadanos, a través de distintas iniciativas locales a lo largo del año y a través de Conferencias, Talleres, Conciertos, Actos Deportivos  etc, aquellos conocimientos que fomenten los valores de la Comprensión, la Tolerancia, la Generosidad, el Entendimiento, la Resolución de Conflictos y la Solidaridad que promueve la UNESCO

Siendo por su cercanía la Corporación Local la entidad más próxima al ciudadano , qué mejor  ámbito que este,  para la creación de un PROGRAMA DE ACCIÓN SOBRE UNA CULTURA DE PAZ,

Trabajamos para que surja un nuevo tejido global de hermanamiento entre los Municipios compartiendo experiencias similares que hagan posible un mundo más justo, humano y enriquecido con la aportación de todos.

Así esta red Global inicia su andadura con la presentación del Convenio de Colaboración y de Adhesión a la Red Global de Municipios y Provincias por La Paz y los Valores de UNESCO

A C U E R D OS:

  1. Desarrollar medidas para fomentar una Cultura de Paz, a través de la Educación y el Conocimiento, promoviendo encuentros entre los escolares, jóvenes y estudiantes en general.
  2. Promover el Conocimiento mutuo de los diferentes grupos culturales, étnicos y religiosos en el marco de la convivencia y el fortalecimiento de los Derechos Humanos.
  3. Celebrar en colaboración con las diferentes instituciones y organizaciones ciudadanas el Día Mundial de La Paz establecido por la ONU el 21 de Septiembre de cada año.
  4. Creación de una Plataforma Local que reúna los esfuerzos de los distintos agentes sociales, en torno a la difusión y desarrollo de los valores que potencia La Paz, creando un posible Observatorio sobre la exclusión, la delincuencia y la violencia, especialmente entre los jóvenes.
  5. Fomentar a través de diversas acciones y/o publicaciones el desarrollo de valores de Ética Universal tales como: Bondad, Convivencia, Respeto, Honestidad, Fraternidad Tolerancia, Solidaridad y Compromiso Social.

Posdata: la paz comienza con una sonrisa.   Espero que esta nos acompañe en toda la jornada.

Gracias

Miguel Angel Padilla. Vicepresidente del C. UNESCO de Málaga.

Valores universales que nos humanizan

Cualquiera de nosotros a lo largo de su vida ha podido comprobar cómo todos tenemos actitudes y cualidades que nos elevan en nuestra condición humana, y por el contrario, otras que nos rebajan hacia lo peor de nosotros mismos. Desde esas actitudes y valores es desde donde se constituyen nuestras fortalezas para afrontar la adversidad, y gracias a ellos también vivimos los más bellos y enriquecedores momentos.
Entusiasmo, empatía, serenidad, discernimiento, amor, orden, sentido de la justicia, voluntad, concordia…
Más allá de la extraordinaria diversidad de caracteres que configuran la humanidad, parece que están estas cualidades válidas para todos los individuos sin distinción de época, raza o condición social.
Es cierto que cada cultura (y por qué no cada persona), va a desarrollar una aplicación particular, una digamos “moral de costumbres” con la que se identifica. Pero hemos visto a lo largo de la historia cuántas veces esas costumbres llamadas “culturales” se enquistan y pierden de vista los valores universales que las inspiraron fanatizando y ahogando la vida. (Como siempre, las normas no pueden sustituir la necesaria conciencia del bien).
Tendremos entonces que esforzarnos en distinguir lo que es una moral temporal de costumbres, de los aspectos que verdaderamente podríamos llamar universales y cuyo reconocimiento y desarrollo nos permita convertir nuestra experiencia personal en una vida plena de realización.
Me gusta pensar que el sistema personal de valores se alza sobre cada uno como un cielo de estrellas, una referencia que orienta nuestra vida. Habrá estrellas fugaces pero siempre estarán aquellas estrellas luminosas y estables que nos permitan trazar rumbos, y bajo cuyo amparo desarrollar aquellas cualidades que nos humanizan y fortalecen.
Es por ello por lo que a lo largo de esta sección me propongo establecer un diálogo con esos valores y aprender de ellos, de su experiencia de vida. Y que juntos, tal vez, fortalezcamos lo mejor que apunta en cada uno. Creo que es una buena manera de cambiar el mundo juntos.

Me gustaría simplificar y aportar  una  visión ordenada  de cómo  pueden expresarse a través de las diferentes planos de manifestación humana

1.VALORES FÍSICOS:

Habilidades, Higiene, Orden, Elegancia,  Austeridad, Equilibrio…

2. VALORES VITALES:

Actividad, Salud, Capacidad de Esfuerzo…

3.VALORES AFECTIVOS:

Control, Gratitud, Cortesía, Amistad, Confianza, Buen Humor, Generosidad…

4.VALORES INTELECTUALES:

Lógica, Coherencia, Conocimientos, Reflexión, Disciplina, Sinceridad, Comprensión, Discernimiento…

 5.VALORES MORALES:

Amor, Justicia, Lealtad, Altruismo, Heroicidad, Responsabilidad, Dignidad, Autenticidad..

6. VALORES MISTICOS:

Belleza, Armonía, Sacralidad, Intuición, Idealismo, Imaginación Creadora…

7. VALORES METAFÍSICOS:

Lo Bueno, Lo Bello, Lo Justo y Lo Verdadero.

Miguel Angel Padilla

Imposibles

“Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible”

Es común observar como ante la adversidad- y ahora parece que las dificultades arrecian- la inercia del derrotismo nos lleva demasiadas veces a decir “no puedo”.

El detenerse en lamentaciones constantemente, el buscar siempre responsables causantes de nuestras desgracias, si bien es algo que nos parece natural, no nos ayuda precisamente a enfrentar el futuro con las riendas de nuestra propia vida.

Demasiadas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos nuestros propios límites a pensar de entrada que no podremos lograrlo.

Hay una actitud diferente, una actitud optimista y positiva que tiene una gran confianza en uno mismo y en la vida. Que no teme las dificultades pues las asume como parte de la vida aprendiendo  de ellas, y que sabe hallar fuentes de satisfacción en lo que uno tiene y en los que nos rodean, más allá de lo que los demás llaman éxito. Se trata de una actitud abierta que por optimista sabe reconocer las oportunidades

…Pero tener verdadera convicción en nuestros sueños no es lo más usual, más bien nos están inundando de incertidumbre sobre todos y por todos.

En verdad creo que una buena dosis de de juventud e idealismo cuando impregna la vida la vuelve dúctil ante nuestros pasos.

Si estamos firmemente convencidos de que tarde o temprano llegaremos a donde queremos ir, y actuamos con ese espíritu de victoria, habremos hallado una de las llaves del verdadero poder interior. Más allá de los miedos y temores parecer ser que hay en nosotros un poder interno esperando a ser reconocido, una fuerza insospechable que se abre paso a través del optimismo.

Miguel Angel Padilla

El orden

El orden es algo implícito en lo que está vivo y en evolución creciente.

Gracias a él es posible el libre desenvolvimiento de lo mejor de nuestras cualidades y su desarrollo. Sin él, la energía se bloquea o se pierde

Veamos dos ejemplos:

Todos tenemos en nuestra casa alguna pequeña biblioteca. Lo cierto es que si esos libros en lugar de estar básicamente ordenados en algunos estantes, estuviesen amontonados en el centro de una habitación, seguiríamos teniendo los mismos libros pero difícilmente podríamos hacer uso de ellos cuando los necesitásemos.

Muchos no saben que entre el carbón mineral y al diamante, la diferencia que hay es sencillamente que en el diamante las moléculas de carbono están ordenadas siguiendo su patrón natural, mientras en el carbón las fuerzas que intervinieron en su formación no le permitieron organizarse según su propia estructura molecular y se organizaron en un desorden caótico. Es precisamente el orden en la estructura del diamante el que le da esa trasparencia que hace que al atravesarlo la luz pueda expresarse en él todo su esplendor y brillo, que pueda ser tallado para realzar los miles de matices de la luz..

Ordenar es dar a cada cosa un sitio, un lugar lógico, y disponer también de métodos para cuando lo estamos utilizando. Esto permite ahorrar tiempo y energía, además de que nuestro entorno reflejará un poco de armonía (que producirá también sus efectos en nuestra psiquis)

Sabemos que el orden va desde lo físico (reflejado en los lugares que habitamos), el tiempo (reflejado en el ritmo de vida y en los horarios), hasta el orden y medida emocionales y mentales, pero comencemos por el más visible que es el orden físico sabiendo del poder subconsciente de transformación  que posee

Agreguemos un poco de nuestra voluntad, de la autodisciplina diaria, y veremos como la luz de nuestra propia conciencia se abre paso un poquito más cada día en nuestras vidas, viendo, sintiendo y actuando con  más claridad.

El orden es la respuesta de la materia a la presencia del espíritu, esa tríada donde se asienta la Voluntad, el Amor y la Inteligencia. Y a la vez una ventana por donde podemos percibir lo superior que hay en nosotros y el universo. Hacer crecer nuestro orden exterior e interior es una buena propuesta para quien sueña con despertar todo su potencial como ser humano y desarrollarlo.

Miguel Angel Padilla

Buscar la verdad

Decia Goethe:
“El amor a la verdad se manifiesta en la capacidad da hallar y apreciar lo bueno en todas partes”.
¡Qué lejos estamos hoy día de hacer esto realidad!
Cuantas veces se disfraza de búsqueda de la verdad ese afán inquisitivo y morboso que empuja a tantas personas, especialmente en el ámbito de la comunicación actual, a hurgar buscando todo lo malo y escabroso, sea real o imaginario, convirtiendo en noticia o tema de conversación tan solo lo que despierta repugnancia y rechazo ante el “público espectador”. Y cuando no hay nada negativo que destacar se inventa o insinúa, o finalmente se abandona como hiciera la hiena que no huele a carroña.
¿No ha calado demasiado esta actitud en nuestro tiempo?. De hecho creo que cada vez más, a todos nos cuesta creer algo positivo de nada ni de nadie.
El amor a la verdad no puede mirar para otro lado cuando hay injusticia, pero busca la justicia para alzarla como ejemplo.
El amor a la verdad no puede hacer oídos sordos a la mentira y a la crueldad, pero busca palabras amables y gestos de amor.
No puede fascinarse con espejismos, pero trabaja por convertir la opinión en conocimiento.
El amor a la verdad no puede ser insensible a lo repugnante y grotesco, por eso busca la belleza y tiende a potenciar todo lo bueno.
Verdad sí… pero con amor.
Amor a la verdad

Miguel Angel Padilla