II Encuentro por la Paz y la Amistad en Benalmádena

(Inaguración del II Encuentro por la Paz y la Amistad . Día Muldial de la PAZ. Benalmádena, Málaga,  en  septiembre de 2014)

Agradezco a los organizadores de este II Encuentro por la Paz y la Amistad en Benalmádena la invitación al  Centro de la Red Civil de UNESCO en Málaga

En este titánico esfuerzo por la Paz, la unidad es la clave. Más allá del trabajo que realizamos los diferentes grupos, asociaciones e instituciones, la unidad de esfuerzos  es esencial en el logro de algo que tiene como esencia la unión y no el enfrentamiento.

La Guerra amenaza cada día más con sumir a la humanidad en una gran miseria moral y física. Esto es una evidencia especialmente en los últimos años.

La guerra, como todo lo que sucede en a naturaleza, nos es un fruto fortuito y casual que aparece sin más, la guerra surge porque se ha ido sembrando, a veces sin que nos demos cuenta, poco a poco en las sociedades.

Cada vez más vemos como las semillas de LA IGNORANCIA , el EGOISMO y el MIEDO están dando frutos de fanatismo y violencia, frutos de Guerra.

Frente a esto necesitamos semillas de PAZ, semillas sanas y fuertes que puedan fructificar en una verdadera fraternidad en la gran familia humana.

El sembrar esas semillas de PAZ es un reto y un compromiso personal. Cierto es que hace falta que las instituciones se impliquen, en todos los estamentos y aspectos, educativos, legislativos, económicos, etc. pero la Paz no vendrá de las instituciones sino de las personas. Si las personas que están dentro y fuera de las instituciones no asumen un compromiso personal todo será una pantomima y los tratados y los sueños morirán y se corromperán.

De ahí que la Paz solo pueda venir de una transformación personal que nos  haga más humanos, que refuerce en cada uno las fuentes del Bien, como diría Platón, que nos alejen de la ignorancia, del egoísmo y del miedo que antes mencionaba. Es obvio que para poder dar semillas de Paz debemos entonces cultivarnos a nosotros mismos.

Pero uno se pregunta:¿qué puedo hacer yo frente a tan grande empresa?. Creo que la gran tarea es sembrar semillas de Paz. La ignorancia nos impide a veces ver en la insignificante semilla al árbol que es y al bosque que será, pero es ley de naturaleza que en una semilla se haya un bosque entero de posibilidades.

Por eso debemos cultivar buenas semillas que yo quisiera relacionar hoy con algo que aprendía de mi entrañable maestro, el profesor Jorge Angel Livraga

Hace años , él me enseño una vieja formula extraída de las enseñanzas platónicas y los viejos misterios de Oriente, una formula triple e indisoluble que da al ser humano una naturaleza completa e íntegra,  capaz de afrontar todos los retos y adversidades de la vida transformándolas enoportunidades de crecimiento:  Voluntad-Amor-Inteligencia. El Amor como la fuerza de unidad entre todos los seres humanos, motor de las acciones que buscan el Bien de nuestros semejantes; Inteligencia como el discernimiento que nos permita reconocer lo esencial de lo secundario, las causas de los efectos y comprender las profundas leyes de la Vida para trabajar en armoníacon ella; y Voluntad como el impulso de realización que nos lleve a ser actores y no espectadores, a llevar a cabo nuestros sueños y nuestras buenas intenciones salvando todas las dificultades.

Me enseño que debían darse las tres, pues si una faltase se producirían graves consecuencias. Así si tenemos Amor  y voluntad pero no Inteligencia, a pesar de nuestras buenas intenciones,  podríamos hacer mucho daño; si faltase la voluntad, aunque tuviéramos amor e inteligencia , nunca pasaríamos de ser unos románticos  o unos cómodos que poco aplican de lo que creen y pretenden que otros realicen el esfuerzo; más si teniendo voluntad e inteligencia nos faltase amor nos hallaríamos con personas tiránicas, violentas y  egoístas, por desgracia un mundo muy similar al que vivimos.

Es necesario, pues, el desarrollo de las tres cualidades de forma equilibrada para que nuestras semillas den frutos sanos y fuertes, que hagan posible el prodigio denuestra propia realización y la realización de la Paz en el mundo.

Asumamos entonces el compromiso de ser constructores, sembradores de la PAZ.

Muchas gracias y buena jornada

Miguel Angel Padilla. Vicepresidente del C. UNESCO de Málaga.

El ser humano necesita la Paz para que florezca su dignidad humana

(Intervención en la presenatción de la RED Global de Municipios y Provincias por la Paz y los Valores UNESCO . Día Muldial de la PAZ. Benalmádena (Málaga) en  septiembre de 2015)

El ser humano necesita la Paz para que florezca su dignidad humana

El panorama del mundo actual está repleto de contrastes. Grandes conquistas Humanas, sociales y tecnológicas se mezclan con las crecientes guerras, desequilibrios sociales, luchas fraticidas y deshumanización de las sociedades.

La Guerra amenaza cada día más con sumir a la humanidad en una gran miseria moral y física.

Pero la guerra, como todo lo que sucede en la naturaleza, no es un fruto fortuito y casual que aparece sin más, la guerra surge porque se ha ido sembrando, a veces sin que nos demos cuenta, poco a poco en las sociedades.

Cada vez más vemos como las semillas de LA IGNORANCIA , el EGOISMO y el MIEDO están dando frutos de fanatismo y violencia, de separación entre los seres humanos, frutos de Guerra.

El logro de una verdadera Paz mundial en todos los ámbitos supone un objetivo con el que todos nos debemos sentir comprometidos.

Las semillas de PAZ

La Paz no es una quimera, ni un documento de un tratado internacional, la paz es un fruto, nace si se siembra y se cuida adecuadamente

Y ha de ser sembrada en el interior de cada ser humano, como nos recuerda  el inicio de la Constitución de la UNESCO:

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz.

Necesitamos entonces sembrar semillas de PAZ, semillas sanas y fuertes, valores  que puedan fructificar en una verdadera fraternidad en la gran familia humana.

El sembrar esas semillas de PAZ es un reto y un compromiso personal. Cierto es que hace falta que las instituciones se impliquen, en todos los estamentos y aspectos, educativos, legislativos, económicos, etc. pero la Paz no vendrá de las instituciones sino de las personas.

Si las personas que están dentro y fuera de las instituciones no asumen un compromiso personal todo será una pantomima y los tratados y los sueños morirán y se corromperán.

De ahí que la Paz solo pueda venir de una  transformación personal que nos haga más humanos, que refuerce en cada uno las fuentes del Bien, como diría Platón,  que nos alejen de la ignorancia, del egoísmo y del miedo.

Es obvio que para poder dar semillas de Paz debemos entonces cultivarnos a nosotros mismos.

Por eso la Paz ha de nacer primero, no de los pactos entre los hombres,  sino de un pacto íntimo y personal, que se exprese en rectitud, generosidad, discernimiento y amor.

El reencuentro con lo humano

Somos conscientes de que para que haya Paz, es preciso restaurar la credibilidad en el hombre, en los líderes religiosos y políticos, en las sociedades, en los individuos. Para ello nada tan preciso como la autenticidad y la coherencia con uno mismo.

Los tratados basados en intereses socioeconómicos, si no tienen un respaldo de verdadera formación y cultura humanista de las sociedades, en la fraternidad y unidad esencial de la humanidad, no funcionan, simplemente posponen los conflictos, mientras crece el resentimiento y el odio. El diálogo no se impone, sino que nace de la calidad humana, alejada de los fundamentalismos, los egoísmos y los miedos.

Por otro lado, sin un desarrollo económico sostenible básico, que erradique la pobreza del mundo, los hombres y pueblos que luchan por su supervivencia y no alcanzan un marco digno en el que desarrollarse como personas, no entienden más razones que las de su propia desesperación. Y ese compromiso ha de ser asumido por los dirigentes políticos de forma real y auténtica.

No podemos pretender “diálogo por la Paz” con pueblos desesperados solo porque su desesperación pone en peligro nuestro bienestar.

Los oídos de los ciudadanos del mundo se han vuelto sordos a los discursos y ya no creen en las palabras. Han perdido la confianza en sus gobernantes y la palabra ya no tiene el poder de crear.

Ahora solo será escuchado el lenguaje del ejemplo. Solo a través del ejemplo y el compromiso individual la palabra volverá a tener valor y reemplazará a las armas.

Solo el ejemplo volverá a dignificar palabras como Justicia, Paz, Solidaridad, Amistad…

El compromiso que nos une en este día es precisamente el de promover los valores humanos, el de fomentar para los hombres y mujeres de nuestros pueblos,  las oportunidades que favorezcan el desarrollo de lo mejor de nuestra condición humana, y ello a través de la cooperación entre iniciativas y el encuentro para compartir y trabajar juntos.

La creación de la RED Global de Municipios y Provincias por la Paz y los Valores UNESCO

Este proyecto nace con la vocación universal de PROMOVER UNA CULTURA DE PAZ PERMANENTE EN NUESTRA SOCIEDAD,

con el objetivo fundamental de presentar a todos los ciudadanos, a través de distintas iniciativas locales a lo largo del año y a través de Conferencias, Talleres, Conciertos, Actos Deportivos  etc, aquellos conocimientos que fomenten los valores de la Comprensión, la Tolerancia, la Generosidad, el Entendimiento, la Resolución de Conflictos y la Solidaridad que promueve la UNESCO

Siendo por su cercanía la Corporación Local la entidad más próxima al ciudadano , qué mejor  ámbito que este,  para la creación de un PROGRAMA DE ACCIÓN SOBRE UNA CULTURA DE PAZ,

Trabajamos para que surja un nuevo tejido global de hermanamiento entre los Municipios compartiendo experiencias similares que hagan posible un mundo más justo, humano y enriquecido con la aportación de todos.

Así esta red Global inicia su andadura con la presentación del Convenio de Colaboración y de Adhesión a la Red Global de Municipios y Provincias por La Paz y los Valores de UNESCO

A C U E R D OS:

  1. Desarrollar medidas para fomentar una Cultura de Paz, a través de la Educación y el Conocimiento, promoviendo encuentros entre los escolares, jóvenes y estudiantes en general.
  2. Promover el Conocimiento mutuo de los diferentes grupos culturales, étnicos y religiosos en el marco de la convivencia y el fortalecimiento de los Derechos Humanos.
  3. Celebrar en colaboración con las diferentes instituciones y organizaciones ciudadanas el Día Mundial de La Paz establecido por la ONU el 21 de Septiembre de cada año.
  4. Creación de una Plataforma Local que reúna los esfuerzos de los distintos agentes sociales, en torno a la difusión y desarrollo de los valores que potencia La Paz, creando un posible Observatorio sobre la exclusión, la delincuencia y la violencia, especialmente entre los jóvenes.
  5. Fomentar a través de diversas acciones y/o publicaciones el desarrollo de valores de Ética Universal tales como: Bondad, Convivencia, Respeto, Honestidad, Fraternidad Tolerancia, Solidaridad y Compromiso Social.

Posdata: la paz comienza con una sonrisa.   Espero que esta nos acompañe en toda la jornada.

Gracias

Miguel Angel Padilla. Vicepresidente del C. UNESCO de Málaga.

Reflexiones en torno a una Paz duradera

No es raro ver en cualquier época del año cómo desde diversas instituciones se promueven campañas, foros y actos de sensibilización en torno a la Paz y la concordia de los pueblos.
Todos estos impulsos no sólo son loables sino que se hacen imprescindibles en un mundo globalizado por la economía, pero no tanto por valores universales.
Es alentador ver una cada vez mayor sensibilidad al problema y observar cómo surgen por todos lados iniciativas y movimientos que tratan de promover la Paz, el único marco posible donde el hombre puede desplegar toda la riqueza de su condición humana. Se trata de iniciativas que quieren hallar puentes de comunicación cargados de cordura que se eleven sobre aquello que nos separa para encontrarse en lo universal y humano que nos une. Y la mayor parte de estas iniciativas llegan a la misma conclusión: que los tratados basados en intereses socioeconómicos, si no tienen un respaldo de verdadera formación y cultura humanista de las sociedades, en la fraternidad y unidad esencial de la humanidad, no funcionan, simplemente posponen los conflictos, mientras crece el resentimiento y el odio. El diálogo no se impone, sino que nace de la calidad humana, alejada de los fundamentalismos, los egoísmos y los miedos.

He reunido, a modo de notas, algunas ideas que me parecen muy interesantes a la hora de hablar de la necesidad de construir en el mundo una Paz sostenible, y que resumen, aunque no agotan, muchas de las propuestas que en torno a la Paz plantea la filosofía, en un intento de llevarnos a la raíz del problema.

Si de concordia y diálogo hablamos es necesario un reconocimiento de la dignidad de “el otro”, un verdadero amor y no solo respeto por la humanidad, reconociendo que más allá de mi postura y mi verdad, y de la verdad del otro y su postura, existe un punto armonizador superior que las contiene a ambas y las trasciende. A ello deberíamos aspirar superando nuestros prejuicios y apegos a costumbres y elementos que, aunque útiles en un momento dado, necesariamente son circunstanciales, epocales y sujetos al cambio.

Se hace imprescindible distinguir lo temporal y secundario de lo atemporal y universal. A veces nos aferramos más a las formas que a los valores profundos.

Para que haya Paz, es preciso restaurar la credibilidad en el hombre, en los líderes religiosos y políticos, en las sociedades, en los individuos. Para ello nada tan preciso como la autenticidad y la coherencia con uno mismo.

Debemos reconocer de una vez por todas, el poder inductor de ideas, actitudes y comportamientos que tienen los medios masivos de comunicación, a escala planetaria. Si somos capaces de legislar considerando que el ver el tabaco en los escaparates de un estanco promueve su consumo, ¿qué promueve lo que todos los días, en todas las casas de todos los lugares del mundo se ve en televisión?

Necesitamos recordar que el camino hacia la Paz y los verdaderos bienes para la humanidad están más vinculados al despertar del propio discernimiento y madurez interior que a la obediencia ciega a unas leyes, sean civiles o religiosas. La bondad y la inteligencia, si no nacen de un manantial interior, no son reales.

Es necesario la superación en gran parte de ese egoísmo que nos hace mirar para otro lado cuando se trata de perder algunas de nuestras comodidades o prerrogativas en aras del bienestar de todos.

Sin un desarrollo económico sostenible básico, que erradique la pobreza del mundo, los hombres y pueblos que luchan por su supervivencia y no alcanzan un marco digno en el que desarrollarse como personas, no entienden más razones que las de su propia desesperación. Y ese compromiso ha de ser asumido por los dirigentes políticos de forma real y auténtica.

No podemos pretender “diálogo por la Paz” con pueblos desesperados solo porque su desesperación pone en peligro nuestro bienestar.

Es peligroso, en la búsqueda de consenso, caer en la comodidad de relativizarlo todo, actitud que no nos lleva a ningún compromiso en la vida. La Paz no es una actitud de derrota y abandono sino de la conquista sostenida de los valores que unen.

Tal vez vaya llegado el momento de que valoremos más los bienes que producen para la humanidad la Concordia que el petróleo.

Podríamos añadir más y más cosas, las mismas que al hilo de la reflexión se te han ido ocurriendo, lector, pero lo cierto es que es hora de un verdadero compromiso individual con la Paz, porque la Paz ha de nacer primero, no de los pactos entre los hombres, sino de un pacto intimo y personal, que se exprese en rectitud, generosidad, sabiduría y amor.

Miguel Ángel Padilla
Artículo publicado en enero de 2009 en la Red de Ética Universal