Imposibles

“Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible”

Es común observar como ante la adversidad- y ahora parece que las dificultades arrecian- la inercia del derrotismo nos lleva demasiadas veces a decir “no puedo”.

El detenerse en lamentaciones constantemente, el buscar siempre responsables causantes de nuestras desgracias, si bien es algo que nos parece natural, no nos ayuda precisamente a enfrentar el futuro con las riendas de nuestra propia vida.

Demasiadas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos nuestros propios límites a pensar de entrada que no podremos lograrlo.

Hay una actitud diferente, una actitud optimista y positiva que tiene una gran confianza en uno mismo y en la vida. Que no teme las dificultades pues las asume como parte de la vida aprendiendo  de ellas, y que sabe hallar fuentes de satisfacción en lo que uno tiene y en los que nos rodean, más allá de lo que los demás llaman éxito. Se trata de una actitud abierta que por optimista sabe reconocer las oportunidades

…Pero tener verdadera convicción en nuestros sueños no es lo más usual, más bien nos están inundando de incertidumbre sobre todos y por todos.

En verdad creo que una buena dosis de de juventud e idealismo cuando impregna la vida la vuelve dúctil ante nuestros pasos.

Si estamos firmemente convencidos de que tarde o temprano llegaremos a donde queremos ir, y actuamos con ese espíritu de victoria, habremos hallado una de las llaves del verdadero poder interior. Más allá de los miedos y temores parecer ser que hay en nosotros un poder interno esperando a ser reconocido, una fuerza insospechable que se abre paso a través del optimismo.

Miguel Angel Padilla

Carta a sus majestades los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Hace mucho tiempo que no os escribía. Desde que aquel niño de prodigiosa imaginación creyó que dejaba de serlo, para formar parte del realista mundo de los mayores.

Han pasado muchos años y os he echado de menos. No porque mi vida no haya estado colmada de regalos -estoy muy agradecido a las oportunidades y las maravillas que la vida me ha ofrecido- os he echado de menos no porque añore la fantasía como escape de la realidad. Os he echado de menos desde que empecé a descubrir que, más allá de las tradiciones populares, sois reales, muy reales y necesarios, solo que no habitáis ninguna tierra desértica ni viajáis en camellos, sino que vuestro reino está en el corazón de la vida y en el corazón de cada ser humano. Por eso no se os ve, porque la humanidad ha dejado de mirar en su interior, de mirar en el corazón, en lo profundo y bello de la existencia.

No en vano tantas tradiciones hablaron de vosotros en la antigüedad como unos Magos Sabios, que guiados por la luz de una estrella, podían conducirnos al nacimiento del “niño de oro”. Ese “niño de oro”, ese hijo divino éra cada uno de nosotros, era el nacimiento de nuestra conciencia más luminosa y cercana a las fuentes del Bien, la justicia y la Belleza.

Con  el tiempo he conocido algo del secreto que se escondía tras vuestros nombres: sois una expresión viva de la Voluntad,  el Amor y la Inteligencia.

Voluntad para crecer. Amor para vivir la Unidad con todos los seres.  Inteligencia para saber reconocer lo esencial y valioso, pues como dijera el principito, suele ser invisible a los ojos.

Al escribiros quería abrir una puerta a mí mismo y al infinito misterio del Universo donde habitáis para pediros inspiración y vuestros dones, porque necesitamos despertar en nosotros la fuerza para tornar el mundo en algo más humano, más próximo al corazón de aquel “niño de oro”, que no sabe de injusticias, de hipocresías ni egoísmos.

Sé que el simple hecho de pensar que sois reales abre la fuente de los sueños e ideales y nos permite descubrir los tesoros que albergáis en cada corazón humano.

Por eso os pido:

Que nos enseñéis a pronunciar tan solo palabras que sanen y nunca palabras que hieran.

Que nos mostréis que cada acto es una semilla que siempre encuentra sus frutos.

Que nos descubráis que cada mirada es un Ser que expresa toda la potencia realizadora de Dios.

Que nos inspiréis para hallar las fuentes de conocimiento que nos desvelen el profundo significado de la Vida, y no solo los mecanismos para manejar sus fenómenos.

Que podamos despertar la conciencia de que el Ser Humano necesita a los demás seres Humanos y de que la única base de la convivencia y la justicia social es el Amor y el respeto por la dignidad del otro.

Que la estrella que os preside nos permita descubrir que todos tenemos una estrella… es más, que somos una estrella, sepultada por nuestros egoísmos y mezquindades. Y que, en la medida en que cada cual la haga brillar y realice el tesoro de potencialidades que guarda, daremos brillo a nuestras vidas y pondremos un poco de felicidad en nuestro entorno.

Queridos Reyes Magos que venís de Oriente, del lugar por donde sale el Sol como anuncio de un nuevo ciclo, no os pido regalos pues se que nada podremos cosechar que no hayamos sembrado y cultivado con cariño y esmero, tan sólo os pido inspiración para despertar nuestros dones, nacidos de la misma fuente divina que vosotros.

Inspirarnos para desarrollar la Voluntad, el Amor y la Inteligencia, que como una lira de tres cuerdas nos permita cantar la sagrada Canción de la Vida.

Fdo: Miguel Angel Padilla.

 

Carta de los Reyes Magos a un soñador solitario

Querido Amigo:

Llevamos muchos años unidos a través de las cartas que escribes cada navidad por estas fechas. En ellas, de pequeño, te atrevías a pedir cosas fantásticas que la fortuna no había puesto a tu alcance. Hubo cartas en las que pedias amores imposibles; cartas para sacarte de un apuro y cartas con el sencillo pero maravilloso deseo de un poco de paz y cordura para el mundo. La verdad es que estuviste escribiendo hasta bien entrada la juventud, suponemos que te sentías un poco raro haciéndolo, pero nos escribiste tato cuando eras niño como cuando fuiste padre.

Lo cierto es que llegó un buen día en que dejarte de escribir, desilusionado o escéptico tal vez, y llegaste a pensar que el destino no trae regalos y que poco puede sucederla al hombre que no sea capaz de lograr por si mismo, y claro está, visto lo visto, parece que esta humanidad no tiene remedio.

Alguna vez volviste a escribir como antaño, deseando creer en el Misterio, no ya tanto para pedir sino alzándote de puntillas sobre ti mismo, y mirando cara a cara al cielo desear poseer la fuerza que late en el universo y que intuyes late también en tu interior, la fuerza que plasma los sueños y puede transformar el mundo.

Fue a partir de ese momento que empezaste a descubrir nuestros secretos dones, nuestros nombres ocultos: Voluntad, Amor e Inteligencia, y volviste a escribir tu carta cada año, ahora no para pedir milagros sino oportunidades, que te permitieran trabajar por un mundo mejor poniendo en marcha tu secreto. Desde entonces te has alzado, caído y vuelto a levantar muchas veces en este sendero vital de transformaciones interiores y exteriores.

Hoy te escribimos nosotros a tí, en un tiempo donde para muchos la esperanza parece haber muerto, y el hombre, enmascarado en tana hipocresía, es un lobo para el hombre.

Sin embargo queremos que nos ayudes a restablecer la confianza en el propio ser humano, en su propio renacimiento, de lo contrario la soledad ahogará a cada individuo en una oscura sombra.

Haz de saber que cada individuo es un centro de creación, un días menor ensayando su poder de sabiduría, belleza y amor, como una estrella generadora de luz, y esa luz, esa fuerza constructora, está latente incrustada en el mismo centro de su laberinto interior.

Descubre tu propio valor y ayuda a los demás a hacer lo mismo. Que cada cual haga sonar su propia nota fundamental y se una a esta sinfonía de esfuerzos y sueños para mejorar el mundo. Afinad cada cual vuestro instrumento pero no toquéis solos. Aunque cierta soledad es buena para hallar fuentes de inspiración, trabajad juntos y reid juntos.

Créenos, la humanidad tiene un inmenso tesoro, un tesoro hecho de la misma luz con que el universo ha tejido su sinfonía de estrellas, y ahora debe sacarlo a relucir por la fuerza de su voluntad.

Querido amigo, somos conscientes del grande y mágico compromiso que te pedimos:

Levanta un altar en tu corazón con un fuego perpetuo a esta trinidad: La Belleza, La Verdad y el Bien. Solo en presencia de ambas tres potencias podrá haber verdadera justicia y por tanto Paz y Felicidad para los seres humanos.

Consérvate bueno.

Sus Majestades los Reyes Magos

Miguel Angel Padilla – Diciembre de 2015